La recuperación de la gestión municipal del agua divide a Terrassa

El Ayuntamiento prorroga la concesión hasta junio de 2017 y el tejido económico y empresarial de la ciudad defiende las ventajas de un servicio mixto.

 

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El pleno de septiembre de Terrassa, celebrado el pasado día 29, dio luz verde a la liquidación del contrato que tiene Mina Aigües de Terrassa para la concesión de la gestión del agua (a finales de año vence). Con los votos favorables de PSC, CiU, Terrassa en Comú (TeC), ERC y CUP; la abstención del PP y el apoyo parcial de C’s también se aprobó la prorrogación del servicio hasta el 9 de junio de 2017, así como se desestimaron las alegaciones presentadas por parte de la empresa. Se acerca la fecha de caducidad y defensores y detractores destacan las ventajas de su modelo. En este sentido, el mundo económico y empresarial de Terrassa ha enaltecido las mejoras de un servicio mixto y han reclamado su participación activa en el debate. El Ayuntamiento, por su parte, sigue con su calendario marcado para que “haya un control público real del agua”, tal como aseguró el alcalde, Jordi Ballart.

 Para el director general de la compañía, Josep Lluís Armenter, hay algo de “precipitación” en este proceso. “En el pleno de junio de este año empezó todo y el socio de gobierno, Convergència, aseguró que quizás era una decisión precipitada, porque faltaban datos”, explica. Armenter apunta a que restan informes técnicos y jurídicos para estudiar “la viabilidad”.

Por su parte, el teniente de alcalde de Territorio y Sostenibilidad, Marc Armengol, defiende que se trata de un procedimiento “complejo” al ser una “situación excepcional” y no descarta una nueva prórroga si fuera necesario. Armengol, además, apunta a que Mina “colabora con reticencias y no aporta la información requerida con la celeridad” que precisa el consistorio. Armenter replica que se ha dado toda la solicitada, excepto “aquella sensi.

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