«La pantanada del 82 es irrepetible»

  • El director de construcción del pantano destaca que podría tratar sin problemas «la máxima capacidad probable»

  • La nueva presa cumple 17 años con sistemas de detección que la hacen mucho más segura

 

Alfonso Rovira, Vicente Galbis, Francisco Blasco y Salvador Calatayud, testigos de la pantanada, en la presa. :: FRANCISCO GARCÍA

(lasprovincias) Visitar la presa de Tous hoy, 30 años después de la pantanada de 1982 que arrasó la Ribera, da a quien lo hace una sensación de seguridad bastante grande. Y escuchar a quien fue el director de construcción del actual pantano y jefe del área de explotación de la Confederación Hidrográfica del Júcar, José Luis Utrillas, aún acentúa esta sensación.

El pantano de Tous actual, que entró en funcionamiento en 1995, tiene dos pilares fundamentales: en primer lugar, tiene un aliviadero capaz de gestionar la máxima avenida probable. Según las estadísticas, la cantidad podría darse una vez cada 10.000 años, lo que da una idea de la magnitud.

Un gran espacio de 75 metros de ancho es garantía, según Utrillas, de que el Júcar podría recibir 2.000 metros cúbicos por segundo sin que afectara a su cauce ni a las propiedades y localidades limítrofes.

Además, tiene un capacidad de embalse de casi 400 hectómetros cúbicos. Utrillas justificó el actual estado del pantano, prácticamente vacío, con solo unos 32 hectómetros cúbicos, para llegar con garantías a estos meses de octubre y noviembre, los que se consideran los más peligrosos a la hora de fuertes episodios de lluvias, para poder recibir el agua que pudiera llegar al pantano.

Ante la pregunta de si se podría repetir el episodio de 1982, Utrillas responde rotundamente con un «no». Y es que la situación es muy distinta tres décadas después.

En 1982, para empezar, había «muy poca información» para los responsables de la gestión del anterior pantano a la hora de tomar medidas. «Hoy, dentro del sistema automático de información hidrológica tenemos información en tiempo real de 180 pluviómetros y el caudal en cada momento en otros 150 puntos. Además, el pantano tiene casi mil sensores que detectan cualquier filtración que pudiera producirse».

«Este pantano tiene una seguridad extrema», insistió Utrillas, quien destacó que episodios de lluvias bastante infrecuentes y que solo se producen cada 40 o 50 años tampoco afectarían al estado de esta presa de materiales sueltos.

LAS PROVINCIAS reunió recientemente en la actual presa de Tous a cuatro personas que vivieron de cerca la pantanada: el periodista Alfonso Rovira, el exalcalde de Alzira Francisco Blasco, el exprimer teniente de alcalde de Gavarda Vicente Galbis y el ya expresidente de la asociación de damnificados de Carcaixent, Salvador Calatayud, quienes recordaron que las circunstancias de 1982 fueron muy diferentes, con una obra que no se había entregado por no estar totalmente finalizada. Todos ellos, junto a la presa, destacaron la seguridad que ésta daba en la actualidad y la imagen de solidez que proyectaba, a la vez que señalaban la escasa cantidad de agua, derivada de la poca lluvia caída en la zona a lo largo de los últimos meses.

Muy diferente a la situación vivida hace 30 años. Blasco y Rovira aún recuerdan cómo, a pie de presa, un teniente de la Guardia Civil narraba, prácticamente en directo, que la grieta en el pantano se iba haciendo cada vez mayor hasta que finalmente se venía abajo y causaba daños que hoy costarían ciento de millones de euros.

Aunque las autoridades del momento, no los alcaldes porque estos sabían que algo malo estaba a punto de pasar, dudaban de que la presa se fuera a venir abajo, su desmoronamiento causó una ola gigante que afectó, sobre todo, a localidades como Alzira, Carcaixent, Antella o Gavarda.

Con un coste de casi 275 millones de euros de la época, que extrapolados a la actualidad podrían ser unos 400, en la construcción de la presa intervinieron hasta mil personas en cada turno de trabajo, recuerda Utrillas, quien apunta que actualmente trabajan entre 10 y 12 personas en la gestión de la misma.

El objetivo fundamental de la presa es la laminación de avenidas, pero además mantiene la garantía de suministro de caudales para el abastecimiento al área metropolitana de Valencia y Sagunto, una población de 1,5 millones de habitantes.

La presa también se encarga de atender las necesidades de los riegos de la Ribera y del Canal Júcar-Turia, unas 52.000 hectáreas, además de producir energía eléctrica mediante dos centrales que están ubicadas al pie de la misma.

La superficie total es de 17.821 kilómetros cuadrados mientras que la aportación media anual es de 1.970 hectómetros cúbicos, o lo que es lo mismo, 19.700 metros cúbicos por segundo.

 

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