La magia de las lagunas de Utrera

A unos veinte kilómetros del casco urbano, en la zona sur del término municipal de Utrera, existe un lugar que no entiende de coches, asfalto ni edificios de hormigón. Un enclave que posee una importante historia y una riqueza ecológica que muchos utreranos no conocen. La Laguna de Zarracatín, la más importante del conjunto endorreico de Utrera, constituye un paraje de singular belleza, que además pude presumir de poseer una opulencia natural, que no se encuentra en otros lugares del territorio utrerano.

 

laguna-zarracatin-tres--644x362La laguna de Zarracatín de Utrera

 

Zarracatín, junto con las lagunas de La Alcaparrosa y Arjona, forman ese singular patrimonio utrerano, que tiene que ver con medios naturales tan poco comunes como son las lagunas, y que son llamadas el Complejo Endorreico de Utrera. Un complejo que desde el año 1989 posee el título de Reserva Natural, en virtud de su singularidad y de la riqueza de su flora y fauna.

La principal característica de estas lagunas es su carácter cambiante, ya que dependen directamente de las aguas que reciben en forma de precipitaciones de lluvia. Durante el otoño y el invierno, son los dos momentos del año en los que reciben una mayor cantidad de agua, alcanzan su máxima capacidad en los meses de primavera, para terminar secándose prácticamente durante el duro verano propio del clima mediterráneo andaluz. Las aguas de la Laguna de Zarracatín son muy salinas, e incluso existen noticias documentadas de que era una zona utilizada como salina en la época romana. No en vano constituye uno de los humedales salinos más grandes de toda la comunidad andaluza. Precisamente en los últimos años, los amantes de la naturaleza están de suerte, ya que la gran cantidad de precipitaciones que han caído en el término municipal de Utrera, han propiciado que la Laguna de Zarracatín se muestre en todo su esplendor.

Las tres lagunas son muy poco profundas, aunque la de Zarracatín es la que está capacitada para ofrecer un mayor volumen de agua, pero que en condiciones normales no suele llegar a un metro de profundidad. A este paraje se accede a través de El Palmar de Troya, por un camino sin asfaltar que circula por la zona oriental de la laguna hasta llegar al Cortijo de Zarracatín, situado en el extremo sureste.

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