La ‘guerra del agua’ llega a Cantabria

El Gobierno afirma que los 7 hm3 que le prohibe coger el Estado del pantano del Ebro no son «ni la solución ni el problema» de la sequía

La ‘guerra del agua’ llega a Cantabria. El conflicto entre las comunidades autónomas de donde parten los recursos hídricos y las que los reciben ha vivido diferentes capítulos a lo largo de los últimos años, que se acrecientan por el incremento de las temperaturas en España y el descenso de las precipitaciones, lo que convierte al agua que atesora ‘la España húmeda’ en un recurso ambicionado por ‘la España seca’. Salvo que aquí la disputa es directamente con el Gobierno central (PP), ya que Cantabria nunca ha puesto en tela de juicio el uso del agua del pantano pese a que el 80% proceda de sus ríos y pese a que sólo haga uso de ella, mínimamente, en verano, ya que el resto del año no le hace falta.

La chispa saltó el pasado martes, cuando el Gobierno regional (PRC-PSOE) hizo pública la decisión del Ministerio de Medio Ambiente de suspender el derecho de Cantabria a captar agua del embalse del Ebro durante este verano. Una derecho vigente desde hace una década que permite a la región tomar 26 hectómetros cúbicos de agua del pantano –su capacidad máxima es de 541 hm3– en la época de estiaje para garantizar así el suministro a la población residente y a la estacional que se recibe en verano, cuando coinciden la mayor demanda de recursos y la menor disponibilidad. Cantidad que luego devuelve en épocas de pluviosidad y disminución de la demanda procedente de las cuencas del Pas y el Besaya. El reconocimiento de este derecho, aprobado en 2007 por el Gobierno entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, «puso fin a una injusticia y el bitrasvase del Ebro se ha constituido como la reserva de agua necesaria para garantizar el desarrollo económico de Cantabria», expone el director general de Medio Ambiente, Miguel Ángel Palacio.

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