La desertización, sinónimo de pobreza, afecta al 37 % de España

El treinta y siete por ciento de España está ya afectado por la desertización, un proceso sinónimo de pobreza, que conlleva un deterioro de la naturaleza y los ecosistemas, además del empobrecimiento económico de la región como consecuencia de la grave erosión del suelo.

02-marzo-2012-12-23-00-la-mayor-sequia-meteorologica-desde-hace-50-anos-seca-los-embalses_detalle_mediaEl Embalse de Belesar en Portomarín (Lugo), presenta este aspecto de aguas muy bajas debido al invierno con menos precipitaciones desde hace cincuenta años, ya que los meses de diciembre de 2011 y enero y febrero últimos han sido los más secos desde los años cuarenta del siglo XX. Foto: EFE/Eliseo Trigo

En la España de clima mediterráneo, la desertización se produce por condiciones climáticas semiáridas, sequías estacionales, extrema variabilidad de las lluvias y lluvias torrenciales, ha manifestado a EFEverde el decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Carlos del Álamo con motivo de la celebración hoy del Día Mundial contra la Desertización.

“En estas condiciones los suelos se vuelven pobres con una tendencia a la erosión, si se añade un relieve abrupto con laderas escarpadas, incendios forestales y sobrepastoreo el resultado es un proceso irreversible de pérdida de suelo fértil durante cientos de años”, ha afirmado del Álamo.

En esta línea, el decano ha insistido que “la sobreexplotación de acuíferos y el mal uso del agua disponible” agravan el fenómeno y da origen a los extensos territorios en los que se desarrolla la desertización en España.

Riesgo en el 2 % del territorio

Según datos del ministerio de Medio Ambiente, en España el riesgo desertización “muy alto” afecta a un 2,03 % del territorio, mientras que el riesgo “alto y medio” afecta al 15,82 % y al 19,20 % del territorio respectivamente.

Las comunidades que sufren este proceso en mayor o menor medida son Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía, algunas islas de las Canarias como El Hierro o Fuerteventura, áreas del interior de Aragón y Cataluña y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla entre otras.

Por contra, las comunidades del norte peninsular como Galicia, Cantabria o el País Vasco son las menos dañadas.

Para mitigar los efectos de la desertización Del Álamo ha abogado por bosques “bien gestionados”, herramienta imprescindible para luchar contra la desertización.

Desde el Gobierno se ha desarrollado el Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND) que constituye la principal obligación contraída por España como firmante de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD).

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EFE Verde