La costa canaria y los vertidos, en la encrucijada

La insularidad de un territorio como el canario entraña la naturaleza de las bondades que solo el Archipiélago, junto con otros lugares privilegiados del globo, sabe ofrecer tanto al paisano como al foráneo. Sol, playa, una media muy estable y tropical de temperaturas, vegetación abundante y genuina en altura, y en fin, toda la diversidad tan bien asimilada por la cultura de la canariedad.

 

Escollera-proteccion-industrial-Piedra-Santa_EDIIMA20140413_0002_13Escollera de protección del polígono industrial de Piedra Santa 2.

 

El asunto insular tiene otra vertiente, a la sombra, que en el entorno urbano de Las Palmas de Gran Canaria se torna sucio, dependiente y contraproducente, y encuentra en la incapacidad de los gestores de la red de saneamiento para subsanar sus deficiencias su principal acreedor. Leopoldo O’ Shanahan Roca, Juana Rosa Betancort y María Luisa Pita Toledo, tres científicos del Instituto Canario de Ciencias Marinas perteneciente a la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información del Gobierno de Canarias; del Departamento de Agua del Instituto Tecnológico de Canarias y del Servicio de Sanidad Ambiental de la Consejería de Sanidad, respectivamente. Ellos publicaron en octubre de 2011 el informe Efluentes de aguas residuales en el litoral oriental de Las Palmas de Gran Canaria. Efectos sobre la calidad del agua de mar, comunidades de algas e indicadores bacterianos de contaminación fecal, desde este punto nombrado como informe Efluentes. En él partieron de la base de la Directiva 2006/7/CE del Parlamento europeo y el Real Decreto 1341/2007 relativos a la gestión de la calidad de las aguas de baño para ponderar el nivel de descargas de aguas residuales en la costa que contaminaran el agua de mar y afectaran a “las comunidades de algas superiores que se desarrollan en las orillas rocosas”, amén de que alertaban de que “la elevada concentración de nutrientes y materia orgánica de las aguas residuales explican el deterioro de los ecosistemas de las orillas del mar”. Obviamente, citaban el hecho de que con los vertidos se reduce “la calidad sanitaria de las aguas de baño causada por los microorganismos que contienen esas aguas (virus, bacterias, hongos, levaduras, parásitos” y que “ello puede acarrear la prohibición del baño o la pérdida de la bandera azul de las playas”.

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