La CHD multiplica por veinte la extracción del camalote en el Guadiana

La CHD multiplica por veinte la extracción del camalote en el Guadiana

 

 

Desde ayer varias máquinas y camiones de gran tonelaje refuerzan las labores de recogida de jacinto de agua en la margen izquierda del río

Las labores de limpieza del camalote del río Guadiana a su paso por Mérida, que hasta el momento se realizaban total y exclusivamente a mano por varias decenas de operarios de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, se ven reforzadas desde ayer por varias máquinas.

Serán las que den el empujón definitivo a los trabajos de recogida del jacinto de agua e intentarán ayudar para que no cunda el desánimo entre estos trabajadores al ver reproducirse, de forma desmedida, a esta planta sobre las aguas del río, tiñendo con un manto verde todo el cauce.

Si hasta ahora los 20 operarios de la Confederación recogían con sus propias manos alrededor de 35 toneladas de camalote al día, sobre todo en la margen derecha del Guadiana, ahora con la ayuda de las máquinas se multiplicará por 20 esta capacidad de extracción.

Unas 2.000 toneladas es lo que han recogido estos operarios en los últimos días trabajando de sol a sol, de ocho de la mañana a ocho de la tarde, haciendo incluso horas extras y doble turno.

Según calcula el jefe del servicio de Aplicaciones Forestales de la Confederación, Nicolás Cifuentes, las dos máquinas giratorias de cadenas y los dos camiones de gran tonelaje que llegaron ayer a la orilla izquierda del río, a la altura de lo que se conoce como la Fábrica de la Luz, podrán sacar del cauce del Guadiana alrededor de 700 toneladas diarias de esta planta. Los dos trabajos simultaneados, a mano y a máquina, podrán arrancar cada día del río alrededor de las 750 toneladas.

Además de sacar el camalote de las aguas y depositarlo en varios lugares habilitados para ello en la Isla, durante estos días también se llevan a cabo las tareas necesarias para reforzar las barreras que actualmente están instaladas en el río y que impiden que el jacinto de agua se extienda sin control aguas abajo. Y más cuando, en alguna ocasión, estas redes se han roto debido al empuje que ejercen las plantas sobre ellas.

Condiciones favorables

Cifuentes también aclara que la evolución de la planta tiene mucho que ver con la que tome el clima en los próximos días. Confiesa que ayudaría mucho que lloviera o que, al menos, se nublara y bajaran un poco las temperaturas, tanto la atmosférica como la del agua.

«Las temperaturas altas nos perjudican. Hace que la planta prolifere y se reproduzca sin control y mucho más habiendo temperaturas de casi 30 grados, mucho sol y el agua de Guadiana esté a 17 grados, además de tener un Ph que es muy favorable para que el camalote encuentre en ella todos los nutrientes necesarios para vivir», explica el propio Cifuentes.

Los técnicos de la Confederación guardan un as en la manga, una solución de emergencia en el terrible caso de que la planta se extendiera aguas abajo.

Cifuentes explica que una vez que ha finalizado la temporada de regadío sería posible hacer un pequeño vaciado del embalse de Montijo, aguas abajo de Mérida, para que, con el nivel más bajo de agua, el camalote se detuviera en esta estructura y no se extendiera más, un hecho que resultaría fatal.

También pide comprensión a los ciudadanos emeritenses que se quejan del mal aspecto que da el camalote depositado en varias áreas de la Isla del Guadiana y de los malos olores que desprende una vez es extraído del río.

«Tenemos que optimizar recursos y mientras que estemos gestionando los restos del camalote no estamos sacando la planta del río, que es lo que más urge en estos momentos. Además, una vez fuera del agua y al secarse, la planta baja mucho de volumen, por lo que ya no resulta tan perjudicial como dentro de ella», relata Cifuentes, a lo que añade que una vez que se extraiga todo el camalote del río será cuando se preocupen de qué hacer con toda esa materia orgánica.

Asimismo, asegura que reuniendo todas las plantas de jacinto de agua en un mismo lugar, desde debajo del Puente Fernández Casado hasta más allá de las instalaciones del Club de Piragüismo Iuxtanam, las labores de recogida son más sencillas.