La balsa de chapapote de Arganda comenzará a limpiarse en noviembre

El Parque Regional del Sureste de Madrid, 31.550 hectáreas con 200 especies catalogadas (la mitad protegidas) en torno a los ejes de los cursos bajos de los ríos Jarama y Manzanares, nació en 1994 con una enorme charca de chapapote de 50.000 metros cúbicos (equivalente a 20 piscinas olímpicas) a 800 metros del ámbito urbano de Arganda del Rey, más otros 70.000 metros cúbicos de los suelos circundantes, resultado del vertido entre 1989 y 1995 de hidrocarburos y aceites contaminantes en lo que era una laguna de aguas puras. La Comunidad de Madrid comenzará en noviembre las obras de limpieza, que durarán seis años, con una inversión de 14,5 millones de euros.

 

lagunaLaguna del Parque Regional del Sureste en Arganda del Rey.

 

El consejero de Medio Ambiente, Borja Sarasola, ha presentado hoy al Consejo de Gobierno el proyecto de limpieza, del que ha dicho que es “el mayor proyecto de recuperación que se hace en un suelo protegido en la historia del país”, y uno de los más difíciles, ya que la balsa de hidrocarburos se encuentra “en pleno corazón del Parque del Sureste”, una zona incluida en la Red Natura 2000 y de especial conservación.

Las obras se llevarán a cabo en dos fases. La primera, que costará 9,6 millones, consistirá en la inmersión de dos bombas apoyadas en dos torres de más de 30 metros que succionarán los 41.000 metros cúbicos de fluidos —aceites líquidos— de la balsa tóxica. Una vez que se complete esta fase, se introducirán equipos mecánicos para retirar los residuos sólidos, que al igual que los fluidos se llevarán a plantas especializadas de tratamiento de residuos.

Cuando acaben los trabajos de limpieza, dentro de seis años según las predicciones del Gobierno, “donde hoy existe una balsa tóxica se hará un centro de educación ambiental en el que se explicará el valor de la conservación”, ha explicado Sarasola, quien ha lamentado que en los años 80 se permitieran vertidos en esta zona. Este proyecto comenzó el verano de 2013 cuando el presidente regional, Ignacio González, se comprometió a dar una solución definitiva a esta “balsa de chapapote”.

Leer artículo en diario EL PAÍS