La Asociación Río Aragón exige “cordura” en el embalse de Yesa y la “desestimación inmediata” del recrecimiento

La Asociación Río Aragón ha exigido “responsabilidad y cordura” en Yesa y la “desestimación inmediata” del recrecimiento del embalse, ya que en estos momentos “está casi lleno y un desprendimiento sobre él podría resultar fatal”, mientras que su vaciado parcial “podría suponer desestabilizar todavía más la ladera”.

 

Imagen de deslizamientos ocurridos en Yesa (radiohuesca.com)

Imagen de deslizamientos ocurridos en Yesa (radiohuesca.com)

Esta organización ha explicado en una nota de prensa que “no queda otra alternativa que el cese definitivo de las obras de recrecimiento, apartar de la dirección de obra a los que nos han llevado a esta situación, buscar el equipo técnico más competente posible para controlar el desastre generado hasta la fecha y gastar lo que haga falta para garantizar la seguridad de las poblaciones ribereñas”.

Ría Aragón ha subrayado que “ya se han malgastado más de cien millones de euros –el presupuesto inicial del proyecto– y aún no se ha iniciado la construcción de la presa”.

La asociación ha apuntado que “todas las alarmas se han disparado, todas las dudas se han disipado y han confirmando lo que desde nuestra asociación venimos denunciando desde hace años” y ya “nadie duda de que el recrecimiento de Yesa esté poniendo en serio riesgo la vida de personas y que, de seguir la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) con su huida hacia delante, las consecuencias económicas o de responsabilidad civil y patrimonial pueden dejar corta cualquier previsión antes realizada”.

Al respecto, este colectivo ha recalcado que “la necesidad de desalojar dos urbanizaciones por tiempo indefinido, la paralización de las obras de recrecimiento, la movilización de maquinaria a destajo llevada a la zona y hasta los dos helicópteros de los Gobiernos de Navarra y Aragón sobrevolando la zona no dejan lugar a dudas”.

La asociación ha subrayado que, desde septiembre, la CHE “ha ocultado a los ciudadanos el deslizamiento y desde entonces los técnicos responsables de la obra se muestran incapaces de detenerlo”.

Ahora, ha continuado, “sabemos que el aumento de su velocidad ha ido creciendo exponencialmente, que la magnitud y extensión es mucho mayor” de la prevista en los estudios definitivos previos al modificado número 3 “y que la ley física de la gravedad termina imponiéndose por encima de los deseos de cualquier ingeniero”.

OSCURANTISTA  La Asociación Río Aragón ha remarcado que “más allá de los obligados comunicados emitidos por la CHE, este organismo se sigue mostrando oscurantista y miente con el mayor descaro” puesto que “las lluvias no han sido el desencadenante de un deslizamiento, pues éste se inició en plena sequía, eso sí, tras más de año y medio de trabajos de desmonte y bulonaje en la parte inferior de la zona activa”.

En este sentido, han comentado que “si las lluvias han acelerado el proceso, deberíamos preguntarnos qué hubiera ocurrido si el episodio lluvioso hubiera tardado en producirse hasta que la presa estuviera levantada”.

Para Río Aragón, “culpar a la naturaleza de lo que ocurre es una forma inadmisible de intentar eludir unas responsabilidades que antes o después terminarán en las ventanillas de la CHE”, mientras que han calificado de “demencial” las afirmaciones de que la presa recrecida sujetará los deslizamientos y “supone el anuncio de un nuevo objetivo que parece ha de cumplir el proyecto de recrecimiento: estabilizar laderas inestables”.

Esta asociación ha estimado que la CHE “también miente” cuando dice que se adelantan actuaciones ya previstas en la margen derecha, pues el desglose presupuestario incluía 17.660.958,80 euros “en los que no aparecen los trabajos que ahora se realizan y, mucho menos, lo que pueda suponer el desalojo de las dos urbanizaciones por tiempo indefinido, o tal vez definitivo”, una de ellas preparada por la propia CHE hace menos de diez años, han recordado.

Por todo esto, la Asociación Río Aragón ha pedido “sentido común” a la CHE, “que no siga con su demencial huída adelante y que comience a reconocer sus errores”.

Además, ha sostenido que “nunca debiéramos olvidar lo que decía el ingeniero constructor y buen conocedor del actual embalse René Petit” en 1983, cuando se comenzaba a hablar del recrecimiento, “a mí me daría mucho miedo” ya que “la presa actual tiene sesenta metros de profundidad y en su día ya hubo sus más y sus menos sobre si aguantaría o no” y “hay que ser muy cauto en este tipo de obras, mucho”.

Petit también indicaba que “hay que tener en cuenta que al aumentar el volumen aumentan considerablemente las posibilidades de un fallo geológico” y “si ahora existe una presión de diez kilos por centímetro cuadrado, con esa ampliación puede doblarse a veinte” y “¿quién va a garantizar la seguridad de tal obra?”.

Fuente: Noticias de Navarra