José Císcar: «El agua de las desaladoras jamás irá a la agricultura»

El agua de las desaladoras jamás irá a la agricultura porque tiene un coste que los agricultores no pueden asumir. Lo que Zapatero y Narbona proyectaron como una solución, se ha convertido en un auténtico problema porque incluso para el abastecimiento humano puede llegar a ser cara. Las desaladoras son un ejemplo de despilfarro del Gobierno socialista, que actuó por intereses políticos y no dudó en cargarse un consenso que había costado mucho conseguir en materia hídrica.

jose-ciscar-1335524113_0Hace un par de meses sumó a sus ya muchas responsabilidades como portavoz y vicepresidente, las de conseller de Agricultura, un sector que se ha convertido casi en el motor de la economía valenciana en tiempos de crisis.

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– Ha repetido en varias ocasiones que no va a dejar de reclamar el agua que necesita la Comunitat, pero supongo que estará de acuerdo conmigo en que no es el momento económico más oportuno para trasvases…

– Sí creo que es el mejor momento porque por fin tenemos un Gobierno que es sensible a las necesidades de agua y con el problema que existe en esta Comunidad. El ministro ha dicho que quiere cerrar un gran pacto nacional sobre el agua, que se plasmará en un nuevo Plan Hidrológico Nacional (PHN).

– Pero, ¿de qué manera llegará este agua?

– Somos receptivos a nuevas fórmulas. Lo que queremos es que llegue agua suficiente, de calidad y a unos precios que se puedan asumir.

– ¿Cree que veremos cómo riegan los agricultores valencianos con el agua de las desaladoras?

– El agua de las desaladoras jamás irá a la agricultura porque tiene un coste que los agricultores no pueden asumir. Lo que Zapatero y Narbona proyectaron como una solución, se ha convertido en un auténtico problema porque incluso para el abastecimiento humano puede llegar a ser cara. Las desaladoras son un ejemplo de despilfarro del Gobierno socialista, que actuó por intereses políticos y no dudó en cargarse un consenso que había costado mucho conseguir en materia hídrica.

– ¿Cómo se afronta el problema del reparto del Júcar con Castilla-La Mancha, sobre todo ahora que ya no es una autonomía políticamente enemiga?

– No consideramos enemigos a nadie. En el borrador de decreto de plan de demarcación hay algunas expresiones y matices que entendemos que pueden ser mejorados. Pero ya estamos en contacto con el Ministerio y estamos seguros de que la redacción definitiva atenderá estas cuestiones que creemos que en el decreto definitivo tienen que estar corregidas.

– A ese pacto nacional del agua, ¿podemos ponerle alguna fecha?

– No, es un logro de legislatura. No es fácil hacer un PHN y hacerlo sobre el consenso. Existe una nueva sensibilización en materia de agua pero lo primero, es cerrar los planes de cuenca. A nosotros nos afectan tres: el del Júcar, el del Segura y el del Tajo. En este último tenemos que estar porque de él va a depender el futuro de un trasvase que para nosotros es esencial e irrenunciable.

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Fuente: La Razon