Invertebrados del río Tajo a su paso por Toledo: entre la realidad y la especulación en el contexto de la crisis ambiental actual. Articulo de J.L. Yela.

En este artículo se repasan los principales problemas del río Tajo y se examinan los datos que existen sobre sus agregados de invertebrados bentónicos, tanto al paso del río por Toledo como a lo largo de su recorrido en territorio español. Se comparan entre sí los índices que caracterizan las aguas del río y sus tributarios tanto desde los puntos de vista biológicos como fisico-químicos e hidromorfológicos; todos ellos arrojan valores que se modifican paralelamente y que varían generalmente en función del año, excepto el contenido en amoniaco (que apenas fluctúa).

 

 

 

Invertebrados del río Tajo a su paso por Toledo: entre la realidad y la especulación en el contexto de la crisis ambiental actual

José Luis Yela

Grupo DITEG, edificio Sabatini, laboratorio 0.4

Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica, Universidad de Castilla-La Mancha

Avda. Carlos III, s.n.; Campus Real Fábrica de Armas

tel 925 26 88 00 ext. 54 17

correo-e: JoseLuis.Yela@uclm.es

Trabajo presentado en las “Jornadas Universitarias del Tajo: Análisis del pasado, lecciones para el futuro”. Toledo, 20 y 21 de Febrero de 2012.

Resumen: En este artículo se repasan los principales problemas del río Tajo y se examinan los datos que existen sobre sus agregados de invertebrados bentónicos, tanto al paso del río por Toledo como a lo largo de su recorrido en territorio español. Se comparan entre sí los índices que caracterizan las aguas del río y sus tributarios tanto desde los puntos de vista biológicos como fisico-químicos e hidromorfológicos; todos ellos arrojan valores que se modifican paralelamente y que varían generalmente en función del año, excepto el contenido en amoniaco (que apenas fluctúa). La calidad biológica del agua del Tajo a su paso por Toledo es pobre o muy pobre, según los años; su riqueza faunística es muy baja, y su nivel de hipertrofización alto. Se discuten estos datos a la luz de los postulados científicos sobre sostenibilidad, y se concluye que es necesaria una amplia labor de concienciación y educación ambiental tanto en relación con el ciudadano medio como con el estamento político, tanto para evitar el desconocimiento de los principios ecológicos más elementales como para evitar la especulación. Se argumenta que este es el único camino que puede conducirnos a solventar realmente la crisis ambiental, en lo general, y a devolver su estado saludable al río Tajo, en lo particular.

Summary: The most outstanding problems of the Tagus River are reviewed and the published data on benthic invertebrate assemblages are examined, both those inhabiting the riverbed in Toledo and those living along the course of the Tagus shed throughout Spanish territory. Indices that characterize the river and its tributaries both from biological and from physicochemical and hydromorphological points of view are compared with each other; they show parallel values, ​​usually varying interannually, except for ammonia content (that barely fluctuates). The biological water quality of the Tagus at Toledo is poor to very poor, depending on the year; its faunistic richness is very low; and it shows high levels of hypertrophication. These data are discussed in the light of the scientific postulates on sustainability; it is concluded that extensive work is needed regarding awareness and environmental education in relation to the average citizen and the political crowd, both to avoid the striking lack of knowledge about most elementary ecological principles as well as to avoid speculation. It is argued that this is the only possible way that can lead to really solve the environmental crisis, in general, and to return the river Tagus to a healthy condition, in particular.

  1. Introducción: el estado del Tajo

Aun estando estructurado a modo de artículo científico, este texto no es tal en sentido estricto, al menos en su totalidad, puesto que trata de discutir algunos aspectos generales que tienen que ver tanto con la fauna del río como con su conservación y gestión. Ello se hace, no obstante, sobre el análisis estadístico de los datos aportados por la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT, 2012a), dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, en su página de Internet relativa a las Redes de Control de Calidad de Aguas Superficiales.

Como entomólogo, he centrado mi interés en el estudio de los artrópodos terrestres. Sin embargo, mi vinculación con el Tajo es muy antigua, y en este contexto he venido realizando observaciones de tipo biológico desde 1968 sobre todo en Trillo, Guadalajara (Fig. 1). Esta localidad es clave por cuanto supone el punto final del tramo alto del Tajo y, por tanto, el final de lo que podría seguir llamándose propiamente río, ya que es a partir del tramo medio donde se concentran los principales problemas del mismo. De esta forma, aunque no haya trabajado de manera sistemática con invertebrados acuáticos del río, sí he podido adquirir una visión relativamente precisa sobre los cambios ocurridos en el Tajo y su entorno tanto en el espacio como en el tiempo (Yela, 1992).

 Imagen1Figura 1. Aspecto del río Tajo aguas arriba de Trillo (Guadalajara), en agosto de 2008. Fotografía de Antonio Sánchez Guinot.

En contraste con la Fig. 2, que ilustra otro punto del cauce del Tajo en su tramo alto, bien conservado, con agua clara y vegetación ribereña variada y densa, tomada en agosto de 2011 en Buenafuente del Sistal, las siguientes figuras (Figs. 3, 4 y 5), sin embargo, muestran cómo está el Tajo a su paso por Toledo.

 Imagen2Figura 2. El Tajo a su paso por Buenafuente del Sistal (Guadalajara), en el entorno del Parque Natural del Alto Tajo. Agosto de 2011.

 Imagen3Figura 3. El Tajo a la altura del Campus Tecnológico de la Fábrica de Armas, Toledo. Marzo de 2012.

Imagen4Figura 4. El Tajo a la altura del Campus Tecnológico de la Fábrica de Armas, Toledo. Marzo de 2012.

 Imagen5Figura 5. El Tajo a la altura del Campus Tecnológico de la Fábrica de Armas, Toledo. Marzo de 2012.

Aunque en este punto puedan sobrevivir bastantes especies de aves no muy selectivas en cuanto a la calidad del agua y galápagos y peces de las especies más resistentes, la mayor parte de ellos de especies invasoras, la contaminación y degradación del agua son patentes, y no harían falta pruebas adicionales para afirmar que el río es, en esta zona, algo parecido a una cloaca.

La Fig. 6, tomada aguas arriba del puente de San Martín en septiembre de 2012, ilustra el reducido cauce que usualmente lleva el Tajo en relación con lo que debería llevar en condiciones naturales, y demuestra además también, sin necesidad de dictámenes más elaborados, la enorme cantidad de contaminantes que arrastra:

Imagen6Figura 6. Estado del río Tajo aguas arriba del puente de San Martín, Toledo. Septiembre de 2012.

Aunque no todos los días se encuentra en la misma situación, el estado del Tajo en Toledo es, pues, deficiente, y eso debe afectar de alguna manera a la comunidad de invertebrados que habita en el cauce. Pero antes de abordar el problema con algún detalle, vamos a situar la cuestión en contexto, y vamos a examinar muy brevemente cuál es la postura actual de la humanidad en relación con la vida sobre la Tierra en general y con los recursos naturales en particular (de acuerdo con argumentos de Ehrlich y Wilson, 1991; Chapin, Schulze y Mooney, 1992; Lawton y May, 1995; Leakey y Lewin, 1996; Groom, Meffe y Carroll, 2006; Tellería, 2012; y otros).

  1. El estado actual de los recursos naturales

Los humanos fundamos los primeros enclaves sedentarios durante el Neolítico, aproximadamente hace unos 12.000 años, al mismo tiempo que se domesticaban los primeros animales y plantas para uso alimentario. Desde entonces hasta aproximadamente el año 1.800, momento en que comenzó la “revolución industrial”, la densidad poblacional humana varió relativamente poco. Pero a partir de 1.800, paralelamente a los avances tecnológicos subsiguientes a la invención de la máquina de vapor, la población humana comenzó a crecer exponencialmente, hasta alcanzar los 7.000 millones de habitantes que pueblan la Tierra hoy día. Dicha cantidad, considerando las demandas míminas de agua, oxígeno y energía mínimas per cápita de los humanos, es desorbitada en relación con el mantenimiento de las redes de interconexión de la biodiversidad, fundamentales para el funcionamiento de la biosfera y, en definitiva, para nuestra propia supervivencia. Así, el uso desmesurado de recursos naturales y la presión concomitante sobre el medio natural están produciendo un evento de extinción masiva análogo a otros que se han producido a lo largo de la historia evolutiva del planeta. Se estima que la tasa de extinción de especies en la crisis de biodiversidad actual supera 8.000 veces la tasa de extinción de fondo natural entre extinciones masivas, y que es unas 180 veces más fuerte que la que extinguió a los dinosaurios, entre el Cretácico y el Terciario. Sobre todo en zonas ecuatoriales y tropicales, el ritmo de extinción de especies es enorme: unas 6 al día (más de 2.000 al año). En zonas templadas, y particularmente en Europa, donde quedan muchas menos especies silvestres por la secular presión de los humanos, el fenómeno actual pasa por la extinción local de poblaciones (y por lo tanto por la pérdida de linajes genéticos, es decir, de capacidad potencial de evolución) y por el declive vertiginoso de muchas otras. Puesto que el funcionamiento adecuado de los ecosistemas depende de unos niveles mínimos de biodiversidad, en la cual son especialmente importantes las especies clave, es imprescindible frenar la pérdida de biodiversidad si los humanos aspiramos a sobrevivir como especie en un futuro cercano. Dicho con otras palabras: de los tres ámbitos de crisis actual, el ambiental es el basal y fundamental, puesto que no habría ni siquiera la posibilidad de discusión relacionada con las crisis social y económica si el ambiente se deteriorase tanto que impidiera nuestra supervivencia (Fig. 7). Es imperativo, pues, adoptar criterios de gestión sostenible de los recursos naturales y de gestión de nuestro propio destino, o como dicen algunos autores, adoptar criterios de progreso consciente (abriendo el camino de la ciencia con conciencia) y evolución responsable.

Imagen7Figura 7. Representación esquemática de las tres esferas de la sostenibilidad, con expresión de las situaciones de habitabilidad para los humanos en las áreas de intersección.

  1. Problemas fundamentales del río Tajo

En este contexto, ¿qué podemos decir del río Tajo? Dos de los problemas más evidentes que presenta a su paso por Toledo son de dominio público: la contaminación del agua (Figs. 3 a 6) y la disminución del caudal respecto del natural (Fig. 8). Ambas circunstancias, además de estar perfectamente documentadas mediante mediciones, son claramente apreciables a simple vista.

Imagen8Figura 8. Evolución del caudal en la cabecera del río (entre su nacimiento y el embalse de Buendía), según datos de la Confederación Hidrográfica del Tajo (Wikipedia, 2012a). Nótese que la figura representa la disminución del cauce aguas arriba de Bolarque; ésta es mucho más drástica aguas abajo del trasvase Tajo-Segura.

El tercer gran problema no es tan conocido, y se refiere al empobrecimiento en especies y en efectivos de la mayor parte de los grupos de organismos que habitan en el río y a la sustitución de especies autóctonas por otras exóticas. Estos problemas afectan tanto a especies de vertebrados como a invertebrados.

Un ejemplo llamativo del primer proceso es el que se refiere al declive de algunas especies de caballitos del diablo, más en concreto a Calopteryx xanthostoma (Fig. 9). Las larvas son acuáticas y los adultos se observan en verano descansando sobre la vegetación herbácea de la orilla. Hasta hace no muchos años esta especie era de abundante a muy abundante, en función del punto del cauce observado; hoy día solo es posible encontrar individuos muy aislados, y es evidente que algunas poblaciones locales se han extinguido totalmente.

 Imagen9Figura 9. Adulto de Calopteryx xanthostoma (Wikipedia, 2012b).

Un ejemplo del segundo proceso es el del cangrejo de río autóctono, Austropotamobius pallipes (Fig. 10), especie cuya presencia en Toledo era casi testimonial pero que era muy abundante por todo el Alto Tajo. La contaminación de los ríos le ha ido empujando cada vez más hacia posiciones más cercanas a las cabeceras, y las poblaciones de las zonas medias de los ríos prácticamente han desaparecido. Además, los efectivos han sido sustituidos en muchos lugares por las especies americanas introducidas Procambarus clarckii (Fig. 11) o cangrejo rojo americano y Pacifastacus leniusculus (Fig. 12) o cangrejo señal, mucho más resistentes a la eutrofización de las aguas y portadores sanos del hongo de la afanomicosis, que es letal para el cangrejo autóctono.

Imagen10Figura 10. Adulto de cangrejo de río autóctono, Austropotamobius pallipes (Wikipedia, 2012c).

 Imagen11Figura 11. Adulto de cangrejo rojo americano, Procambarus clarckii (Wikipedia, 2012d).

 Imagen12Figura 12. Adulto de cangrejo señal, Pacifastacus leniusculus (Wikipedia, 2012e).

  1. Medición de la calidad biológica del agua del Tajo en función de la presencia de invertebrados: ventajas e inconvenientes de los índices

¿De qué manera se pueden constatar los efectos de los cambios que ocurren en los ríos sobre la fauna de invertebrados? En general, como puede verse en la página de Internet de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT, 2012a), se recomienda utilizar el índice Iberian BioMonitoring Working Party (IBMWP), que es una adaptación a las condiciones ibéricas del índice usado en el resto de Europa BioMonitoring Working Party (BMWP); también se usa el índice Iberian Average Score per Taxon Party (IASTP), que no es más que el anterior pero normalizado por el número de grupos encontrados. En dicha página de Internet se pueden encontrar datos sobre estos índices relativos a numerosos puntos distribuidos a lo largo y ancho de la cuenca del Tajo y de sus afluentes, tomados desde el año 2007 en adelante. Las tomas se efectúan en el marco de las propuestas del marco comunitario de actuación en la política de aguas (CE, 2000), y tienen como objetivo declarado el seguimiento del estado de las aguas. El seguimiento general cubre tres grandes aspectos: el biológico, el físico-químico y el hidromorfológico.

Dentro del biológico se usan tres tipos de organismos indicadores: los macroinvertebrados bentónicos, sobre los que se calculan los índices IBMWP e IASTP, las algas diatomeas, con las que se elaboran los índices IBD (Índice Biológico de Diatomeas), IPS (Índice de Polusensibilidad Específica) y CEE (Índice de Diatomeas Europeo), y determinadas plantas macrófitas, con las que se obtiene el ínidce IVAM (Índice de Vegetación Acuática Macroscópica).

Los denominados “macroinvertebrados bentónicos” son animales acuáticos heterogéneos taxonómicamente, cuyo tamaño no es inferior a 0,5 mm y que habitualmente son mayores de 3 mm. En realidad no todos son realmente bentónicos (literalmente, habitantes de los fondos), puesto que algunos viven sobre la superficie del agua (gérridos, hidracnelas) o en la propia masa acuática (muchas larvas de mosquito). La gran mayoría (aproximadamente un 80%) corresponden a grupos de artrópodos, sobre todo insectos (en especial sus formas larvarias); también se encuentran entre ellos oligoquetos (lombrices), hirudíneos (sanguijuelas) y moluscos (sobre todo caracolas) y con menor frecuencia cnidarios (hidras), briozos o platelmintos (planarias). Relaciones exhaustivas de figuras e información acerca de las especies de invertebrados bentónicos de la cuenca del Tajo y cuencas adyacentes se pueden encontrar en Millán et al. (2002) y Confederación Hidrográfica del Tajo (2010).

Los macroinvertebrados bentónicos se consideran útiles para la detección y seguimiento de diferentes efectos en las masas de agua continentales, tales como variaciones de las condiciones fisico-químicas relacionadas con contaminación térmica, cambios en la mineralización del agua, contaminación orgánica, eutrofización y contaminación por metales u otros contaminantes. También se consideran útiles para revelar presiones hidromorfológicas relacionadas con alteración del régimen de caudal o de la tasa de renovación o con la alteración de la morfología del lecho fluvial o lacustre. Se estima que son particularmente útiles porque indican alteraciones a medio y largo plazo, ya que sus especies poseen ciclos de vida que van desde un mes hasta más de un año.

En general, cuando más estenoicas sean las especies que se consideren, es decir, cuando más estrechos sean sus límites de tolerancia, mayor será su utilidad como indicadores ecológicos. Las especies bioindicadoras deben ser, en general, abundantes, sensibles al efecto medido, fáciles y rápidas de identificar, bien conocidas en cuanto su ecología y ciclo biológico y poco  móviles.

El índice IBMWP es un índice semicuantitativo que expresa la calidad de las aguas continentales en función de las familias de macroinvertebrados bentónicos que se encuentran en ellas, que reciben cada una una puntuación característica (en función del tipo de aguas en las que habitan típicamente, desde las muy puras de las cabeceras hasta las muy hipertrofizadas de las cuencas bajas; véase Tabla 1), de manera que IBMWP = ∑ Pi (siendo P las puntuaciones de cada familia). Se basa en el propuesto para Gran Bretaña por Armitage et al. (1983) (Alba-Tercedor y Sánchez-Ortega, 1988; Alba-Tercedor, 1996;  Confederación Hidrográfica del Tajo, 2010):

Imagen1Tabla 1. Familias de invertebrados bentónicos junto a la puntuación que se les asigna para la elaboración del índice IBMWP, de acuerdo con Alba-Tercedor y Sánchez-Ortega (1988). Alba-Tercedor (1996) añade Prosopistomatidae y Ecnomidae (7), Thiaridae y Atyidae (6), Polymitarcidae (5), Sciomyzidae (4), Veliidae (3) y Syrphidae (1) y elimina Muscidae.

De acuerdo con la puntuación total que se obtiene para las muestras de una determinada zona, que será mayor cuanto más limpia sea el agua, se clasifica ésta en cinco categorías a las que se asigna un color específico, en función de los siguientes criterios expuestos en la Tabla 2 (Alba-Tercedor, 1996):

Imagen14Tabla 2. Categorías de calidad del agua en función del valor de su índice IBMWP, de acuerdo con Alba-Tercedor (1996).

Por otro lado, el índice IASTP viene a tener el mismo significado, puesto que es una expresión de la suma de las puntuaciones de cada familia en función del número de familias (ponderación del IBMWP de una muestra concreta en relación al número de familias) identificadas en esa muestra, de manera que IASTP = IBMWP/∑Fi (siendo F las familias). Sobre la base de estos dos índices, a veces se calculan otros secundarios, como son EPT/OCH (número de familias de los órdenes Ephemeroptera + Plecoptera + Trichoptera partido por el número de familias de los órdenes Odonata + Coleoptera + Heteroptera), EPT/D (número de familias de los órdenes Ephemeroptera + Plecoptera + Trichoptera partido por el número de familias del orden Diptera) o ETD (número de familias de los órdenes Ephemeroptera + Trichoptera + Diptera), expresados tanto en valores absolutos como en porcentajes.

En cierto sentido, el uso de estos índices, en particular el del IBMWP, ha supuesto un gran avance, porque la calidad físico-química del agua puede variar drásticamente tanto en el espacio como en el tiempo (por lo que en principio son necesarias muchas más tomas de muestras para una correcta evaluación), mientras que los organimos que indican determinadas condiciones pueden permanecer bastante tiempo en el agua, convirtiendo en más fiables las medidas tomadas en función de su presencia. Esto es así siempre y cuando las tomas de muestras, que usualmente se llevan a cabo con sacaderas, cubran un espectro de microambientes suficiente y el técnico no se limite a extraer unas pocas muestras de manera mecánica de la masa central de agua. Detalles sobre los muestreos se pueden encontrar en Alba-Tercedor y Sánchez-Ortega (1988), Alba-Tercedor (1996),  Marcos García (2004) y Confederación Hidrográfica del Tajo (2010).

Imagen15Figura 13. El autor tomando muestras de invertebrados acuáticos con sacadera en la Laguna Larga de Villacañas. Mayo de 2011.

Sin embargo, es necesario considerar que no todas las especies de una misma familia poseen el mismo valor como indicadoras de situaciones ambientales concretas. Éste es el mayor inconveniente conceptual del índice. Además, su fiabilidad depende críticamente de que las tomas se hayan efectuado de tal forma que no se dejen de recoger representantes de ningún grupo, lo cual no siempre es posible. Por otro lado, los índices IBMWP e IASTP y derivados sólo son capaces de reflejar lo que ocurre en una determinada masa de agua durante un periodo concreto. De ahí que, pese a las indudables ventajas que representa su utilización (bajo coste, sencillez en la toma de muestras y en su determinación al nivel de familia), se discuta sobre su idoneidad, teniendo en cuenta que algunos parámetros químicos indicadores de la calidad del agua se miden con mayor facilidad y su medición resulta también barata. Dado que los índices biológicos sólo recogen información sobre la presencia de individuos de determinadas familias pero no sobre el estado demográfico y genético de las poblaciones, sería conveniente desarrollar protocolos de seguimiento más sólidos y rigurosos basados en un conocimiento taxonómico más exhaustivo, que permitieran efectuar con cierta rapidez censos cuantitativos al nivel de especie y que fueran la base para la elaboración de modelos predictivos especie-hábitat. Como es lógico, sería mucho más útil y preciso poder reconocer especies indicadoras que no familias; sin embargo, esto es relativamente complicado por el desconocimiento relativo de aspectos taxonómicos básicos y porque, para poder resultar operativo, un índice basado en especies indicadoras exigiría siempre el concurso de especialistas en la taxonomía de los grupos bajo estudio. En todo caso, sería muy conveniente con objeto de poder reconocer patrones de habitabilidad fiables.

  1. Interpretación comparativa de la consistencia del índice IBMWP: métodos analíticos

Mientras se hace realidad lo expuesto anteriormente, es necesario usar los índices que existen y tratar de interpretarlos correctamente, evitando la especulación todo lo posible. Como ya se ha mencionado, en la página de Internet de la CHT (CHT, 2012a) se recogen los resultados de diferentes muestreos de invertebrados llevados a cabo en distintos puntos de la cuenca del Tajo y afluentes desde 2007 hasta la actualidad (véase Fig. 14). Puesto que en el Tajo a su paso por Toledo solo existe un punto de muestreo, el conjunto de los datos de la cuenca entera ha sido sometido a análisis estadístico con objeto de comprobar si las características fisico-químicas, las biológicas y las hidromorfológicas de los ríos dependen del tipo de cuenca fluvial (definido en función de su localización, naturaleza edáfica y clima; Fig. 14), de la propia cuenca en concreto, de la localidad de muestreo y del año de muestreo. En definitiva, se trata de examinar e interpretar a grandes rasgos la variación espacio-temporal de las características que la CHT ha medido a lo largo de toda la cuenca del Tajo y afluentes, de acuerdo con el esquema conceptual de la Fig. 15.

Imagen2Figura 14. Tipos de cauces de la cuenca del Tajo (CHT, 2012b).

Imagen17Figura 15. Esquema conceptual del análisis llevado a cabo para contrastar la variación espacio-temporal de las características del agua a lo largo de toda la cuenca del Tajo y afluentes. CFQ = características físico-químicas (DBO5 = Demanda bioquímica de oxígeno, expresada como la cantidad de oxígeno disuelto que se requiere para la descomposición de la materia orgánica por los microorganismos transcurridos 5 días y expresada en mg de O2/litro, que es indicadora de contaminación); CB = características biológicas; CHM = características hidromorfológicas (IHF = Índice de habitabilidad fluvial, que expresa la heterogeneidad de los componentes naturales presentes en el cauce; QVR = Índice de calidad del bosque de ribera, que expresa la estructura del bosque de ribera). Otras iniciales son de uso común o ya se han definido en el texto.

En principio, la aproximación analítica debía consistir en la parametrización de un modelo saturado, es decir, de un Análisis de la Varianza Multivariante (MANOVA; StatSoft, 2003) de cuatro factores y quince variables dependientes contínuas. Sin embargo, el diseño experimental no está pensado para un análisis de este tipo, por lo que el número de muestras independientes de cada localidad resultó demasiado reducido. El modelo general se quedaba sin grados de libertad, lo que también ocurría al considerar Análisis de la Varianza (ANOVAs) trifactoriales (dejando fuera el año). En definitiva, por tanto, tuvo que intentarse un análisis secuencial, de manera que se examinaron todos los efectos mediante ANOVAs unifactoriales, a pesar de que existe cierto grado de interacción entre los factores; el tipo de cauce en función de la naturaleza del suelo, del agua y de la localización es independiente de la cuenca (Kendall-Tau; R=-0,009412, p>0,05) y de la localidad (Kendall-Tau; R=0,088199, p>0,05), pero cuenca y localidad están significativamente correlacionadas (Kendall-Tau; R=0,619564, p<0,05), como era de esperar.

  1. Interpretación comparativa de la consistencia del índice IBMWP: resultados

6.1.El Tajo a su paso por Toledo: valores e interpretación

Para la estación de muestreo situada en el Tajo a su paso por Toledo, la CHT proporciona datos de tres años: 2008, 2009 y 2010. En la Tabla 3 se muestran los datos relativos a los índices y cantidades correspondientes.

Imagen18 Tabla 3. Valores de los índices biológicos, hidromorfológicos y fisico-químicos del agua del Tajo a su paso por Toledo, años 2008, 2009 y 2010.

Los índices IBMWP son muy bajos para 2008 y 2010, casi del mismo nivel que para el contaminadísimo río Manzanares a su paso por Madrid (cuyos valores son de 7 para los tres años); dicho índice es solo un poco más alto para 2009. En 2008 solo se detectaron en los muestreos larvas de moscas (Anthomyidae) y mosquitos (Chironomidae) (94,1% del total de los individuos registrados), algún chinche acuático (Corixidae; 1,8 % de los individuos) y algún anélido oligoqueto (4,1 % de los individuos); el índice IBMWP es de 10 (rojo), correspondiente a aguas fuertemente contaminadas (Tabla 2). En 2009 el porcentaje de larvas de dípteros Chironomidae baja hasta el 53,2 %, subiendo la cantidad de oligoquetos hasta el 35,1 %; se registran algunos efemerópteros Baetidae, cuya puntuación es de 4 (sobre 10), unos cuantos caracoles acuáticos (Physidae; 3,6 %) y chinches acuáticos (Corixidae; 3,6 %), y algún individuo de crustáceo Ostrácodo (0,9 %), crustáceo Malacostráceo Decápodo (aunque de la especie invasora cangrejo rojo americano, capaz de subsistir en casi cualquier tipo de agua; 0,9 %) y coleóptero Hydrophilidae (otro 0,9 %); el índice IBMWP es de 19 (naranja), correspondiente a aguas muy contaminadas (Tabla 2). Por último, en 2010 se vuelve exactamente a la situación de 2008. La pobreza faunística es, pues, manifiesta; además, la gran mayoría de los táxones registrados solo son capaces de vivir en aguas muy eutrofizadas.

Como es lógico, el resto de los índices biológicos es también pobre o muy pobre. Los parámetros fisicoquímicos también indican agua de calidad baja, eutrofizada; el pH es ligeramente básico, y el DBO5 indica que el agua es solo apta, en general, para los resistentes ciprínidos (al menos, para la mayoría de ellos), pero no para otros peces más sensibles.

6.2.Interpretación global de las características de las aguas de la cuenca del Tajo

La Tabla 4 muestra un resumen de la significación o no de los efectos de los cuatro factores examinados sobre las variables dependientes.

Tipo Cuenca Localidad Año
Cond. SI SI SI NO
O2 SI SI SI NO
pH SI SI SI SI
DBO5 SI SI SI NO
NO2¯ SI SI SI SI
NH3 NO NO NO SI
P NO SI SI SI
IBMWP SI SI SI SI
IASTP SI SI SI NO
IBD SI SI SI SI
IPS SI SI SI SI
CEE SI SI SI SI
 IVAM SI SI SI SI
IHF SI SI SI NO
QVR SI SI SI NO

 Tabla 4. Resumen de los efectos de los ANOVAs unifactoriales que examinan la relación entre año, cuenca, localidad y tipo y las características fisicoquímicas, biológicas e hidromorfológicas del agua de los diferentes cursos del ámbito del Tajo. Si = efectos significativos (p<0,05); No = efectos no significativos (p>0,05).

En general, todas las propiedades del agua medidas varían entre tipos de cuencas, entre cuencas individuales y entre localidades, con excepción de la cantidad de amoniaco (igual entre tipos, cuencas y localidades) y de fósforo (igual entre tipos de cuencas ). Se aprecian diferencias interanuales significativas para algunas características (pH, NO2¯, NH3, P, IBMWP, IBD, IPS, CEE e IVAM) pero no para otras (conductividad, O2, DBO5, IASTP, IHF y QVR). Así pues, todos los índices y características varían de una manera paralela con la excepción del amoniaco, que sigue una dinámica propia. Respecto a las características biológicas, marcadas en gris en la Tabla 4, es de destacar que varían todas entre años excepto el IASTP; esto indica, como se desprende de la misma naturaleza del índice IASTP, la menor utilidad de éste frente al IBMWP, puesto que IASTP expresa mucha mayor equidad al representar una normalización de IBMWP en relación al número de taxones registrados. Puesto que la conductividad no varía interanualmente de manera significativa, esto quiere decir que, en líneas generales, la composición en familias de invertebrados de las distintas muestras de agua varía concomitantemente a las variaciones interanuales de pH, NO2¯, NH3 y P.

En general, también, y como no podía ser de otra forma, hay una tendencia a que las aguas de la parte más baja de la cuenca estén más eutrofizadas que las de la parte alta; el cambio es muy drástico a partir de la confluencia de los ríos Jarama y Tajo, a la salida de Aranjuez, y por tanto aguas arriba de Toledo. Recuérdese que el Jarama recibe las aguas urbanas e industriales de Madrid y periferia. Recuérdese, además, que en el punto de confluencia de ambos la cantidad de agua que lleva el Tajo es aproximadamente una quinta parte de la que lleva el Jarama (Fig. 16).

Imagen19 Figura 16. Confluencia de las aguas de los ríos Tajo y Jarama. El caudal tan reducido del Tajo es consecuencia directa, sobre todo, del trasvase Tajo-Segura, aunque también de otras detracciones de finalidad cuando menos discutible, como por ejemplo la que proporciona el riego de los campos de golf (Google Maps, 2012).

  1. ¿Hacia dónde vamos? Criterios para plantear soluciones

Como queda patente a lo largo de esta exposición y de otras contenidas en este mismo volumen, los tres problemas fundamentales del río Tajo a su paso por Toledo son la contaminación, la falta de caudal y el empobrecimiento biológico. Para abordar su posible solución hay varias alternativas posibles, subsumibles en dos: la basada en criterios desarrollistas, que pone el énfasis en la interpretación a corto plazo de la dinámica social y ambiental, y la basada en criterios de sostenibilidad, basados en una visión del mundo que pone el énfasis en las interpretaciones a largo plazo, acordes con la teoría ecológica y evolutiva. Contrastemos algunas declaraciones recientes de personajes sobresalientes de la esfera científico-técnica, de la ecologista y de la política, para discutir a qué categoría pueden asociarse y qué consecuencias pueden tener las filosofías subyacentes sobre el futuro del entorno natural en general y del río Tajo en particular.

“La conservación de la biodiversidad no es una opción, pues el bienestar humano depende de ésta”. Jordi Bascompte, Profesor de Investigación, CSIC, Premio Nacional de Investigación (20 minutos, 2012).

“Más que intentar conservar especies, deberíamos orientarnos a conservar sistemas ecológicos”. Pedro Jordano, Profesor de Investigación, CSIC (Biodiversidad, 2012).

Como hemos visto, el estado de conservación de la biodiversidad del río Tajo, particularmente a partir de Aranjuez, es muy deficiente, aun dentro de la variabilidad interanual y local, y a pesar de algunas manifestaciones institucionales en contra o cuando menos tibias (véase, por ejemplo, la interpretación general contenida en Confederación Hidrográfica del Tajo, 2010). Pero en realidad no se trata de conseguir un agua que no nos envenene directamente; se trata de conseguir unas condiciones en el cauce que hagan posible la existencia de poblaciones suficientemente numerosas y heterogéneas de aquellos organismos que viven normalmente en cada tramo y que puedan mantener funcionalmente activo y saludable al sistema ripario entero, de manera que no se generen riesgos a medio o largo plazo. Un problema que los humanos no solemos tener en cuenta, por escaparse a nuestra percepción, es que la evolución es un proceso lento, que va modelando las interacciones de los componentes de los ecosistemas muy despacio en relación con la duración de nuestra vida como individuos; el deterioro de la diversidad biológica actual puede ser determinante de situaciones catastróficas en el futuro (“débito de extinción”), al perder progresivamente las unidades biológicas (poblaciones, especies) su potencial evolutivo.

 “Si pretendemos que exista alguna oportunidad para frenar la pérdida de biodiversidad se tiene que pasar a la acción inmediatamente. La estrategia indispensable para salvar a las criaturas vivientes que nos acompañan, y en definitiva a nosotros mismos, es reducir la magnitud de las actividades humanas, como demuestra la evidencia de manera meridiana. La tarea conducente a satisfacer este objetivo constituirá un esfuerzo cooperativo mundial sin precedentes en la historia. Si la humanidad no puede moverse con determinación en tal sentido, todos los esfuerzos que se están llevando a cabo actualmente en relación con la conservación in situ no conducirán a nada, y el futuro de nuestros descendientes estará en peligro” (Ehrlich y Wilson, 1991).

Esta frase, general pero aplicable a cualquier escala que se considere, está escrita por dos de los científicos más sobresalientes que se han ocupado de la conservación biológica, en un artículo clave. Resume en pocas líneas un pensamiento central: o los humanos somos capaces de frenar rápida y colectivamente nuestra presión ascendente sobre el medio natural con objeto de controlar las causas cercanas de la crisis de biodiversidad actual (sobreexplotación, fragmentación, contaminación, introducción de especies foráneas, cambio climático y cadenas de extinción) o el sistema entero puede entrar en una fase de transición brusca (Barnosky et al., 2012) que conduzca a niveles de empobrecimiento incompatibles con nuestra propia subsistencia. Desde que fue escrita hasta ahora han pasado 22 años y, lejos de detenerse, la presión sobre el medio sigue incrementándose de forma aproximadamente exponencial. El examen de los datos relativos a contaminación, nivel de caudal y riqueza biológica del río Tajo no revela una variación exponencial de dichos atributos, sino que más bien sugiere un cierto estancamiento del primero y ligeros pero paulatinos descensos de los otros dos; en todo caso, la presión no solamente no se ha detenido en ningún modo, sino que lejos de ello sigue en aumento.

“La libertad ilimitada para expandir nuestros apetitos materiales no es sostenible. El cambio es fundamental”. “La solución pasa por que la sociedad comprenda que la felicidad no consiste en acumular bienes, sino en fomentar aquello que nos hace humanos: las relaciones con los demás y con el medio ambiente, la educación y la cultura, la salud, etc., y convertir esas actividades en la base de la nueva economía” (Jackson, 2011).

“La sociedad “civilizada” es una sociedad despersonalizadora, pretendidamente progresista, pero, en el fondo, de una mezquindad irrisoria. El verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la Naturaleza, ni en sostener a un tercio de la Humanidad en el delirio del despilfarro mientras los otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionalizar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en crisis, y establecer las relaciones hombre-naturaleza en un plano de concordia” (Delibes, 1988).

Economistas, sociólogos y ecologistas preocupados por la sostenibilidad del sistema que nos da cobijo coinciden también en lo fundamental: es imprescindible un replanteamiento de los presupuestos desarrollistas en que se basa nuestra civilización, o nuestra calidad de vida mermará en aspectos fundamentales hasta hacernos la vida insoportable, al menos a la gran mayoría de los humanos. Como es lógico, los argumentos aplicados al sistema Tierra en general pueden ser aplicados al río Tajo.

Veamos cuáles son los planteamientos de quien ostenta la más alta responsabilidad política en materia ambiental en este momento:

“El medio ambiente puede y debe generar riqueza, empleo y bienestar para los ciudadanos. La conservación del medio ambiente debe ser contemplada como aliada del progreso, y no como obstáculo para el desarrollo económico y la generación de empleo” (MAGRAMA, 2012).

Miguel Arias Cañete ha apostado por propiciar “un cambio de mentalidad a muchas de las cosas que se hacían en el pasado, para que el Ministerio se ponga al servicio del campo y la pesca españolas, creando las condiciones que puedan favorecer su desarrollo económico” (Fundación OESA, 2012).

Miguel Arias Cañete confirmó ayer que se dispone a acometer “una muy profunda revisión de la Ley de Costas” para poner en valor el litoral español y otorgar seguridad jurídica a los titulares de derechos en la costa. (La Voz de Galicia, 2012).

Los ejes básicos del discurso institucional son, como se ve, “generar riqueza”, “desarrollo económico”, “puesta en valor” y “seguridad jurídica”, todos ellos elementos clave de la convivencia armónica de las sociedades humanas pero que son imposibles de conseguir si falta un sustento físico adecuado, es decir, un medio natural en condiciones razonables de habitabilidad y capaz de proseguir su dinámica evolutiva. Sin embargo, las declaraciones institucionales demuestran que la lectura realizada por los responsables políticos es exactamente la contraria: “La conservación del medio ambiente [no] debe ser contemplada… como obstáculo para el desarrollo económico y la generación de empleo.” La confusión de los términos no puede ser más evidente. En esa misma confusión se sustentan la defensa de infraestructuras completamente ajenas a nuestra cultura e imposibles de mantener en condiciones de sostenibilidad en ambientes mediterráneos, característicamente áridos o semiáridos, como son los campos de golf, responsables de la detracción de gran cantidad de agua de ríos y acuíferos. Aun así, el discurso institucional, especulativo y desconocedor de los fundamentos del funcionamiento de los sistemas naturales, defiende no solo la sostenibilidad de complejos de este tipo, sino que la llega a apoyar en argumentos tan peregrinos como la supuesta utilidad de los campos de golf como refugios de biodiversidad (Comunidad de Madrid, 2011; Telemadrid, 2011). Para quien conoce mínimamente cómo se organiza y cómo funciona la biodiversidad, dichas afirmaciones resultan como mínimo grotescas, y llaman a engaño a una ciudadanía que es tan desconocedora de los principios ecológicos más elementales como los propios gestores. Entre otras razones, las especies que pueden encontrar refugio en los campos de golf son en general oportunistas vinculadas a las actividades humanas, que se albergan sin mayores problemas en muchos otros lugares; es decir, son especies que no requieren medida de conservación alguna.

Imagen20Figura 17. Conclusiones de la investigación: “Estamos destruyendo la Tierra”. “¿Puede usted repetirlo, por favor, en términos equívocos, imprecisos, vagos, pomposos y redundantes, de manera que podamos entenderlo todos?” Bilicki (2008).

8. El proyecto “Take me to the river” como paragidma del camino a ninguna parte

En la misma línea de razonamientos puede situarse el proyecto grandilocuentemente denominado “Take me to the river” (Urbanity, 2009). Siendo los problemas realmente serios del río Tajo la suciedad, la falta de caudal y la degradación biológica, lo que se pretende con este proyecto es “asear” las márgenes sustituyendo lo que queda de ribera por suelo enlosado y otra serie de infraestructuras y lo que queda de vegetación autóctona por vegetación de jardinería, por describirlo brevemente. En vez de una labor de restauración del medio natural, lo que se pretende es la urbanización del río. Esto no es lo peor; lo peor es, una vez más, que el discurso institucional indica exactamente lo contrario. Se dice que se pretende “acercar el Tajo a los toledanos”, de manera que el río se “integre” en la ciudad. ¿Significa esto que se va a tratar de recuperar sus valores naturales y a trabajar por conservarlos, de manera que se consiga que los toledanos los valoren y los usen sosteniblemente? ¿O significa, por el contrario, que se pretenden construir nuevas infraestructuras para hacer más cómodo el acceso hasta las orillas y para dotar de más zonas de recreo sobre suelo pavimentado, antes de haber solucionado los problemas de fondo? La respuesta puede encontrarse directamente en la página de Internet de la empresa arquitectónica agraciada con la concesión (Burgos&Garrido Arquitectos, 2010): “Bajo el lema “take me to the river”, la propuesta presentada por Burgos & Garrido Arquitectos propone en primer lugar un profunda transformación ambiental de las riberas del Tajo en su tramo del casco histórico con un paseo pavimentado y arbolado” (Urbanity, 2009).

La lógica subyacente es la misma que llevó, años atrás, a sustituir una hermosa olmeda colindante con el Campus universitario de la Fábrica de Armas por un erial, en las inmediaciones de la base del nuevo puente de Polvorines. La respuesta por parte de los responsables institucionales a mi pregunta sobre las razones de la sustitución fue que “había que adecentar lo que era una arboleda abandonada (sic.) y dotar al Campus de un parque, con sus árboles y farolas (sic.)”. Árboles de especies exóticas, naturalmente. Esta es exactamente la lógica que Ehrlich y Wilson, y con ellos quienes trabajamos en relación con la biodiversidad, argumentan que debemos superar si la humanidad quiere tener alguna oportunidad de mantenerse a medio plazo sobre nuestro planeta.

  1. Conclusiones: mensajes generales

Los mensajes son claros: el río Tajo, a su paso por Toledo y en general en su tramo más bajo, está considerablemente deteriorado, y su diversidad biológica muy empobrecida. Queda un trabajo ímprobo que hacer para lograr su restauración, una parte fundamental del cual es la concienciación de la población y de los gestores en la necesidad de preservar los valores naturales, o en otras palabras, la educación ambiental en la sostenibilidad efectiva y real, tan dejada de lado hoy día (a pesar de la propaganda institucional en sentido contrario). La tarea política, en cuanto a organización y decisión social, no puede estar basada en la especulación, sino en los datos contrastados; en este sentido, el reconocimiento de la crisis ambiental como basal y prioritaria es imperativo en relación a su solución, si queremos tener alguna esperanza razonable de superar las crisis social y económica. Difícilmente podremos volver a disfrutar de un Tajo en condiciones saludables si antes no se entienden estas cuestiones tan fundamentales en su verdadero sentido.

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Figura 18. El río Tajo en su tramo superior: aguas limpias, vegetación bien conservada. Fotografía de María José Estepa Luque.

 Imagen22Figura 19. El río Tajo en su tramo superior: aguas limpias, vegetación bien conservada. Fotografía de María José Estepa Luque. 

Agradecimiento

Agradezco a Beatriz Larraz y Alejandro Cano haber contado conmigo para la organización de las “Jornadas Universitarias del Tajo: análisis del pasado, lecciones para el futuro” (Toledo, 20 y 21 de Febrero de 2012); ellos fueron en realidad los motores que hicieron funcionar el evento. Agradezco, además, su paciencia ante mi exagerado retraso en presentar este manuscrito. Antonio Sánchez Guinot y María José Estepa Luque son autores de varias de las fotografías con que se ilustra esta publicación.

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