Un trasvase de agua del mar Rojo para resucitar al mar Muerto

El mar Muerto está haciendo honor a su nombre. Desde 1962 su nivel ha descendido 27 metros. Según los científicos, si su agua sigue evaporándose al ritmo actual, este lago, con elevadísimas concentraciones de calcio, magnesio, potasio y bromo y en el que solo viven bacterias, habrá desaparecido en 2050. Desde sus márgenes se ve el efecto devastador de la desecación. Los balnearios construidos hace décadas en la costa israelí languidecen hoy lejos de unas orillas que han ido retrocediendo inexorablemente.

 

1386607428_244600_1386621038_noticia_grandeEl mar Muerto podría desaparecer completamente en 2050. / I. S. (GETTY)

 

Este lunes Israel, Jordania y la Autoridad Palestina, los tres con costas en el lago, han firmado en Washington un acuerdo para construir un conducto que trasvase agua del mar Rojo al mar Muerto. El lago recibirá pues un agua que necesita, pero no queda claro si experimentará un beneficio real a largo plazo, pues una gran cantidad de científicos y organizaciones ecologistas se han opuesto a un proyecto que ven como más político que medioambiental.

Según el nuevo acuerdo se extraerán hasta 200 millones de metros cúbicos del mar Rojo cada año, que se trasvasarán al norte con un entramado de cañerías sitas en Jordania. De ellos, unos 80 millones se desalinizarán en una planta situada en la ciudad costera de Aqaba, que proveerá 30 millones de metros cúbicos de agua potable a Jordania y hasta 50 millones al sur de Israel. El resto, junto a los residuos originados por la desalinización, se verterán al mar Muerto, 180 kilómetros al norte, con la esperanza de combatir su dramática extinción. Israel se compromete, a su vez, a desviar agua dulce del lago Tiberíades, en el norte, a Jordania y a venderle a la Autoridad Palestina hasta 30 millones de metros cúbicos de agua potable por año.

1386607428_244600_1386614667_sumario_normalFuente: The Israel Project. / EL PAÍS

 

En 2005 las tres partes implicadas en este proyecto le pidieron al Banco Mundial que analizara su impacto. Este certificó su viabilidad en un informe el año pasado, previendo un precio final de 7.200 millones de euros. La primera fase, aprobada ayer, costará hasta 290 millones. Según dijo ayer Silvan Shalom, ministro israelí de Energía y Agua, la firma del acuerdo es “nada menos que histórica”.

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