Sin agua en Siria, sin medicinas en los campos de refugiados

El agua se ha convertido en elemento, en un arma de la guerra. Los gubernamentales acusan a los rebeldes de haber envenenado las reservas de agua derramando litros de combustible diésel dentro de los pozos.

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“En Damasco parece que se volvió a “la edad de la piedra”, falta el agua en una ciudad en la cual por muchas horas está interrumpida la distribución de energía eléctrica y escasea el gas y combustible para la calefacción”. Así narra Sandra Awad, responsable de Comunicaciones de Caritas Siria a Asia News la situación en la que se vive desde hace años en Siria.

Según explica Caritas Siria en un informe: “Más de cinco millones de personas en Damasco han transcurrido el Fin de Año sin agua. El 22 de diciembre se interrumpió la provisión de la central de Ain Al-Fija, el centro de distribución más importante de la región. Este provee el “70% del agua” a Damasco y en las zonas circunstantes y está situado a uno 20 kilómetros en el nordoeste de la capital en el valle del río Barada”.

El agua se ha convertido en elemento, en un arma de la guerra. Los gubernamentales acusan a los rebeldes de haber envenenado las reservas de agua derramando litros de combustible diésel dentro de los pozos. No es la primera vez que el agua ha sido utilizada como chantaje contra el ejército gubernamental que quería conquistar la zona.

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