¿Sequía a fines de siglo en un tercio de las tierras por culpa del calentamiento global?

La sequía, entendida como una disponibilidad de agua menor que la necesaria, puede ser fruto de varios factores, como por ejemplo una disminución de las precipitaciones, un descenso de los niveles de los embalses y del manto freático, o un incremento de la pérdida de humedad de una superficie por evaporación, que conduzca a una menor retención de agua.

 

img_20068Zona desecada en la frontera entre México y Estados Unidos. / Pete McBride, USGS

 

La mayor demanda local de agua, como por ejemplo por un aumento de la población, o por la puesta en marcha de actividades que exigen más agua, puede también conducir a una situación de escasez de agua.

Todos los factores deben tenerse en cuenta, y el grado de influencia de cada uno sobre la magnitud de las condiciones de sequía puede variar bastante dependiendo de cada zona del mundo.

Para finales de siglo, el creciente calor atmosférico habrá propagado las condiciones secas y de aridez a más áreas agrícolas y urbanas que los cambios en los patrones de precipitaciones por sí solos, según los resultados de un nuevo estudio.

En el ámbito popular, es fácil relacionar sequía exclusivamente con escasez de lluvia, pero, como hemos dicho, son muchos más los factores que intervienen en el fenómeno.

En particular, unas tasas más elevadas de evaporación pueden jugar un papel mucho más importante de lo que bastante gente cree, pues las temperaturas más cálidas son capaces de extraer más humedad de los suelos, incluso en algunos lugares donde se ha pronosticado que como consecuencia del calentamiento global aumentarán las lluvias.

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