Petróleo y agua, las nuevas pesadillas de Kenia

“Levantaron tiendas azules y blancas y empezaron a despejar la zona de perforación”. Johen Ebenyo Ewesit, responsable de los proyectos de Intermon Oxfam en Turkana, asegura que nadie entendió lo que estaba pasando: “Petroleras e inversores llegaron a la zona sin que nadie se diera cuenta”.

 

13890997983594Un hombre observa cómo las excavadoras trabajan en la zona de los yacimientos.

 

“Levantaron tiendas azules y blancas y empezaron a despejar la zona de perforación”. Johen Ebenyo Ewesit, responsable de los proyectos de Intermon Oxfam en Turkana, asegura que nadie entendió lo que estaba pasando: “Petroleras e inversores llegaron a la zona sin que nadie se diera cuenta”.

Esta zona desértica del norte de Kenia, encajada entre las inestables fronteras de Etiopía, Sudán del Sur y Uganda, está a punto de dejar de ser famosa solo por las tribus nómadas que la habitan. En 2013, el descubrimiento de yacimientos de petróleo y agua ha abierto una nueva perspectiva para la región, una de las más pobres del mundo. Las reservas de agua podrían, según las primeras estimaciones, disparar en un 900% los depósitos de la zona, actualmente dependiente de la ayuda Internacional para disponer de este recurso natural indispensable. El descubrimiento de yacimientos de petróleo en Lokichar Basin, en el sur de Turkana, podría, potencialmente, acabar con la pobreza en la zona para siempre.

Pero durante un solo año, todo podría cambiar. Las grandes multinacionales del petróleo se están moviendo más rápido que la ayuda de cualquier país, como ha comprobado un equipo de periodistas gracias a la colaboración entre EL MUNDO y la Bill & Melinda Gates Foundation,

Los derechos de la petrolera

Los maizales de Kabulokor pueden considerarse un pequeño oasis agrícola. Son una victoria para la comunidad local, formada por algo más de 2.100 familias. El gobierno local y las ONG han trabajado durante años para que esta zona de Turkana dejara de depender de los fondos internacionales.

Johen Ebenyo Ewesit es el responsable de los proyectos de impulso de la democracia y de los derechos humanos que Intermon Oxfam mantiene en la zona gracias a la financiación de la Unión Europea. Ha sido él quien advirtió de que algo estaba pasando en las tierras donde, solo este año, la UE ha financiado proyectos de gestión de aguas por siete millones de euros. Ahora los pastores y las familias de la zona, cercados por las nuevas perforaciones, no tienen un sitio adonde ir.

La británica Tullow Oil ha sido una de las petroleras que se han sentido atraídas por la región más abandonada y precaria del Kenia en cuanto empezó a olerse la presencia del ‘oro negro’. En mayo de 2013 el Gobierno convocó un encuentro apaciguador para anunciar la llegada de Tullow. Desde entonces, explica Ewsit, cualquier polémica sobre lo que está pasando, como las protestas que se consumaron a comienzos de este año, puede ser silenciada con la fuerza.

La colaboración entre Tullow Oil y el Gobierno de Kenia prevé la presencia de una seguridad paramilitar a disposición de la empresa petrolera, según consta en el documento que oficializa el acuerdo y al que ha tenido acceso este periódico.

Agua, para el petróleo

13891005823045_464x0Una mujer recorre kilómetros para llevar agua a sus aldeas.

 

La escasez de agua ha sido durante décadas el principal problema de Turkana. Ha sido solo con los fondos de Cooperación Internacional que se ha podido construir las decenas de pozos de agua potable en la zona. Pero todos, en la comunidad local, temen que los nuevos descubrimientos de agua se utilicen para la extracción de petróleo, una actividad que por sí sola puede contraminar los acuíferos, además del terreno de los maizales.

El agua y el petróleo han sido encontrados en la misma estructura geológica, pero a diferentes profundidades. La finalidad de su explotación, sin embargo, no ha sido desvelada. Los contratos que la regulan no son públicos y están firmados sin contar con las autoridades locales que, durante años, han gestionado los pocos recursos de agua gracias a los fondos de la ayuda europea.

Se estima que la reserva albergue 207 billones de metros cúbicos de agua, según el informe de Radar Technologies International, que exploró la zona soportada por la UNESCO y con los fondos del Gobierno de Japón. El acuífero disparará las reservas de agua de Kenia del 900%, aseguran los expertos.

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