Lo que no se llevó el agua se lo robaron

Los albergues en Asunción no cuentan con agua potable y las familias de evacuados deben asearse con agua que se distribuye en camiones cisterna.

 

Drama de las evacuadas en Paraguay

Todavía no ha salido el sol cuando Gloria se levanta para recibir agua potable de un camión cisterna.

Ella y su marido Miguel se turnan cada madrugada. Salen de la casa con enormes recipientes y se forman en la fila.

Al igual que ellos, en el mismo albergue hay otras 320 familias desplazadas por las inundaciones que reciben el amanecer arrastrando pesados baldes llenos con el líquido que les permitirá refrescarse, asearse y cocinar.

Sin embargo, irónicamente, el agua es el origen de su tragedia…

25 años después

1989 no fue un año cualquiera en la historia de Paraguay.

En febrero fue derrocado el gobierno militar de Alfredo Stroessner después de 35 años de mandato ininterrumpido.

En mayo se celebrarían las primeras elecciones libres en ese país en más de tres décadas y el famoso club de fútbol Olimpia de Asunción llegaría a la final de la Copa Libertadores de América.

En septiembre de ese año, trágicamente, el caudal del río Paraguay llegó a crecer hasta los 8.100 metros cúbicos por segundo. Casi el triple de su flujo promedio.

En 1989 Gloria todavía era adolescente, sin embargo recuerda bien como ella y su familia tuvieron que huir de las inundaciones que ese año afectaron a más de 50.00 personas en Asunción.

“Se repite la historia. Jamás pensé vivirlo de nuevo. El agua se llevó 25 años de trabajo, lo perdimos todo otra vez. Nos quedamos sin nuestro trabajo y nuestro sustento diario”, relata la mujer que es madre de cinco hijos a BBC Mundo.

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