Lo que contamina no está de moda

Greenpeace organizó movilizaciones y logró comprometer a marcas a eliminar sus emisiones. Ahora el objetivo es Levi’s


 

Greenpeace colocó su denuncia en una de las fábricas textiles contaminantes de México

Muchas marcas internacionales de indumentaria se jactan de estar a la vanguardia. Pero para Greenpeace ese discurso tiene que ir más allá de la moda y trasladarse a la conciencia ambiental.

El ojo de la organización se ha puesto en la gran cantidad de contaminantes que entran a la ecuación en la fabricación de la ropa a gran escala. Cambiar las costumbres y transformar la conciencia de estas marcas se ha convertido en uno de sus cometidos de este año.

Greenpeace a través de sus campañas mundiales Detox, que explotaron tanto el campo visual como online, ya ha logrado comprometer a las españolas Zara y Mango y la estadounidense Esprit en modificar sus procesos de fabricación.

Estas se comprometieron públicamente en un plan de sustentabilidad a largo plazo, poniéndose la meta de eliminar todos sus residuos contaminantes para 2020.

Esto podría traducirse en un verdadero interés de las multinacionales por cumplir con los reclamos de sus consumidores. Ya no es tolerable que un producto sea contaminante, y ya no alcanzan soluciones a medias.

Ahora Greenpeace no piensa en parar, y el objetivo está en la marca de jeans más importante del mundo y, por consiguiente, más contaminante.

Las promesas vacías
Levi’s ha sido el blanco donde Greenpeace ha disparado en las últimas semanas, realizando manifestaciones tanto en México como en Dinamarca.

El puntapié fue un estudio llamado Hilos tóxicos, en el cual la organización reveló que manufactureras mexicanas de jeans vierten sus desperdicios tóxicos en el agua.

Levi’s promueve a sus clientes a que vayan en la delantera (“Go forth”, dice su publicidad). Que sean pioneros. Pero Greenpeace pide que la marca cumpla sus propias palabras y dé un paso más, eliminando por completo sus emisiones en las aguas mundiales.

A través de las redes lograron convocar a más de 100 mil personas para que firmaran la petición en contra de sus prácticas poco ecológicas, mientras otros tantos se manifestaron frente a sus locales.

El público así se hizo escuchar y se logró una respuesta de Levi’s. En un comunicado reafirmaron su compromiso por limitar el uso del agua y reducir los químicos involucrados en sus manufacturas.

Si bien la organización reconoce el interés de la marca –que lanzará el años próximo líneas de jeans “verdes” con materiales reciclados–, acusaron a esta respuesta de “apurada” y carente de ambición. Si su idea es “ser pioneros”, deben realmente tomar medidas, no para gestionar mejor sus desechos, sino eliminarlos por completo.

Con el compromiso real de sus competidores, Levi’s debería tomar la delantera y servir de ejemplo para las empresas menores. La desintoxicación de la moda debería ser total, y para eso ni Greenpeace ni sus seguidores aceptan medias tintas.

Fuente: El Observador