Limpiar el Ganges, ¿el eterno desafío?

Hombres semidesnudos descienden las abarrotadas escaleras por las que se accede al río Ganges en la ciudad india de Varanasi. Algunos, como manda la tradición, beben un sorbo de sus aguas sagradas y se mojan la cabeza. Alrededor de sus pies flota la basura, restos de flores y de la parafernalia utilizada por los rituales religiosos hindúes.

 

get_imgEl Gobierno de India ha creado un ministerio de Rejuvenecimiento del rio Ganges, con el fin de salvarlo de la contaminación extrema.

 

Hombres semidesnudos descienden las abarrotadas escaleras por las que se accede al río Ganges en la ciudad india de Varanasi. Algunos, como manda la tradición, beben un sorbo de sus aguas sagradas y se mojan la cabeza.

Alrededor de sus pies flota la basura, restos de flores y de la parafernalia utilizada por los rituales religiosos hindúes. Y, si uno mira atentamente, incluso puede encontrar en el río restos calcinados de los cuerpos quemados a lo largo de sus orillas.

Además, gran parte de la contaminación del Ganges es invisible al ojo humano: vertidos químicos de las fábricas y peligrosas bacterias procedentes de las aguas residuales o los desagües cercanos. “Hay amplios tramos del Ganges que no son adecuados para el baño, y mucho menos para beber”, declara el ecologista Anil Prakash Joshi, que formó parte de un equipo encargado de analizar la composición del mayor río de India, en 2013.

El Ganges, adorado como la diosa madre por los hindúes y fuente esencial de agua para alrededor de 400 millones de personas, está muriendo lentamente debido a la contaminación y las aguas residuales vertidas a lo largo de sus 2 mil 500 kilómetros, desde lo alto del Himalaya hasta el golfo de Bengala.

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