La vertiginosa escasez del agua

Las fuentes, los manantiales, las cuencas o cañadas están en acelerada vía de extinción, hay cambios de clima y de suelo, inundaciones, sequías y desertización. Pero es la acción humana la más drástica: ejerce una deforestación delirante, ignora los conocimientos tradicionales sobre todo de las comunidades indígenas locales.

 

La_vertiginosa_escasez_del_aguaLa vertiginosa escasez del agua.

 

Las fuentes, los manantiales, las cuencas o cañadas están en acelerada vía de extinción, hay cambios de clima y de suelo, inundaciones, sequías y desertización. Pero es la acción humana la más drástica: ejerce una deforestación delirante, ignora los conocimientos tradicionales sobre todo de las comunidades indígenas locales, retira el agua de los ríos de diferentes maneras, entre otras con obras de ingeniería, represas y desvíos.

¿Cómo miraré yo el río que me parece que fluye de mí? Dulce María Loynaz

La representación más evidente de lo animado la hallamos en el agua. La figuración del movimiento en la corriente constante de los ríos, que se acelera en sus rápidos; duda o se obsesiona en los remolinos, con ondas y vaivenes juega, con olas incesantes; se torna compulsiva y atronadora en saltos, cascadas, cataratas. Vuelve a jugar con la luz, le ofrece transparencias y reflejos, le deja estar en sus estelas, la hace cintilar con sus frisos. Los estados del agua simbolizan la transformación y el cambio: bien sea insólita y fantasmal como la bruma, nueva y serena como la escarcha nocturna, punzante y pedregosa como granizo; generosa como lluvia; alada y lejana como nube. Pero también silenciosa y ardiente como la nieve o el hielo; inasible como el vapor.

El océano patentiza lo abismal, principio y fin, profundidad y pureza. La noción de espejo o autocontemplación espiritual se relaciona con las lagunas, estanques o lagos.

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