La pobreza hídrica de 2.500 millones de personas

Casi 800 millones de personas no tienen acceso seguro a fuentes de agua potable; 2.500 millones no disponen de servicios de saneamiento (alcantarillado y depuración, básicamente); y 2.000 niños mueren al día por enfermedades asociadas a estas dos carencias. Estos datos volvieron a resonar durante la celebración, el pasado 10 de diciembre, del Día Internacional de los Derechos Humanos. Organizaciones como Ongawa Ingeniería para el Desarrollo Humano y End Water Poverty advirtieron del largo camino que queda para superar la “pobreza hídrica” que viven muchas personas y que también afecta al medio ambiente.

1386952023_774656_1386952784_noticia_grandeVarios niños aguardan su turno ante uno de los pozos de agua potable del campo de refugiados de Abushok, en Darfur (Sudán)./FRANCISCO PEREJIL

 

Desde Ongawa, María del Mar Rivero recordaba que aunque el acceso al agua potable y al saneamiento aparecen mencionados, entre otros, en el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966 que recoge el derecho a un nivel de vida adecuado y a la salud, “no es hasta el 10 de julio de 2010 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce el derecho al agua y al saneamiento como derechos esenciales”. En el lado positivo hay que mencionar que en las dos últimas décadas más de 2.000 millones de personas han accedido a agua potable segura.

Reducir a la mitad el porcentaje de la población mundial que no dispone de este servicio era uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas. Según esta última organización, en 2010 la proporción de población con acceso a ese tipo de fuentes llegó al 89% (76% en 1990). “Esto significa que la meta relativa al agua potable se logró cinco años antes de la fecha programada, a pesar del crecimiento significativo de la población”, relatan en el informe de 2013, publicado en el mes de junio, sobre el estado de cumplimiento de los ODM.

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