La falta de agua, un problema de seguridad nacional en Irán

Teherán, hogar de 22 millones de habitantes, ya ha diseñado planes de ahorro de agua y Hassan Rohani ha convertido el acceso agua en un asunto de seguridad nacional. En sus discursos promete que “llevará el agua de nuevo a algunos lugares”. La desecación del lago Urmía es la fotografía de la grave situación a la grave crisis a la que se enfrenta Irán.

 

2014_1_31_PHOTO-3cdfc329a1f07b6e258f9316578f16fd-1391204254-64Lago Urmía, en el noroeste iraní, cerca de la frontera con Turquía.

 

Teherán, hogar de 22 millones de habitantes, ya ha diseñado planes de ahorro de agua y el presidente, Hassan Rohani, ha convertido el acceso agua en un asunto de seguridad nacional. En sus discursos ya promete que “llevará el agua de nuevo a algunos lugares”.

La desecación del lago Urmía, en el noroeste iraní, cerca de la frontera con Turquía, es la fotografía de la grave situación a la grave crisis a la que se enfrenta Irán ante la escasez de reservas de agua. Con una superficie de 5.200 kilómetros cuadrados de superficie, el lago Urmia situado en el noroeste del país es uno de los lagos de agua salina más grandes del mundo y fue declarado reserva de la biosfera en 1976. Sobre sus aguas surcaban barcos con turistas hace una década, ahora solo el cinco por ciento de la superficie tiene agua, según apunta el diario The New York Times. La desecación de esta importante reserva de agua es solo una de las consecuencias del aumento de 3 grados de la temperatura en la región, según las estadísticas oficiales.

Otro de los desafíos a los que se enfrenta el país es que la escasez de agua podría repercutir en sectores tan estratégicos como el energético y el agrícola. A la desecación de este lago hay que sumar la de otros ríos en las cuencas de Isfahan y Ahvaz.

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