Generales egipcios ante la batalla del agua

En un contexto de crisis política y represión, pasó casi ignorada la advertencia que hizo a fines de enero el Ministerio de Riego y Recursos Hídricos: la actual disponibilidad anual de agua por persona es de 640 metros cúbicos, mientras la recomendación internacional es de 1.000 metros cúbicos. El ministro Mohammad Abdel Muttalib indicó que esa disponibilidad descenderá.

 

egipto640-629x403Tres jóvenes observan El Cairo desde la altura. La demanda de agua y la creciente población egipcia están agotando los recursos hídricos a una velocidad alarmante.

 

Mientras todo el mundo se concentra en criticar la mano dura que los dictadores de Egipto aplican a cualquier señal opositora, muy pocos prestan atención a un drama que tendrá que enfrentar el futuro presidente, sea civil o militar: la falta de agua.
Entre los asuntos más urgentes se cuentan:

  • La excesiva dependencia de cultivos que insumen gran cantidad de agua.
  • El proyecto de una enorme represa corriente arriba en la cuenca del río Nilo.
  • La elevación del nivel de las napas subterráneas, que ponen en peligro los cimientos de monumentos de la era faraónica.

En un contexto de crisis política y represión, pasó casi ignorada la advertencia que hizo a fines de enero el Ministerio de Riego y Recursos Hídricos: la actual disponibilidad anual de agua por persona es de 640 metros cúbicos, mientras la recomendación internacional es de 1.000 metros cúbicos.

El ministro Mohammad Abdel Muttalib indicó que esa disponibilidad descenderá a 370 metros cúbicos para 2050 por el veloz aumento de una población que suma hoy 84 millones de personas.

Un científico que trabaja en el sector de los recursos hídricos dijo a Tierramérica que “los militares son una de las pocas instituciones que pueden conseguir que las cosas se hagan”. Pero, reconoció, “estuvieron en el poder por mucho tiempo y tampoco hicieron nada”.

Mejorar las prácticas de riego y frenar la explosión demográfica son dos medidas a menudo reclamadas para abordar el problema. Además, reducir el uso de agroquímicos y mejorar los sistemas de saneamiento y disposición de basura puede impedir que se contamine la poca agua disponible.

El sector agrícola consume bastante más de 80 por ciento de los recursos hídricos anuales. La caña de azúcar se lleva una gran porción, junto con el arroz y el algodón.

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