En Managua escasea el agua por falta de inversión (Ni)

El problema de acceso a agua potable en Nicaragua se debe a la falta de inversión en infraestructura de distribución, situación que se agrava en Managua, por ser la ciudad con la mayor tasa de crecimiento poblacional, y donde la solución en los últimos años ha sido quitarles agua a unos para darles a otros.

 

Tanques de agua en la zona del Siete Sur, en Managua. Un estudio del Centro Humboldt reporta que el 35.7% de la población nicaragüense, distribuida en el 75.6% del territorio nacional, tiene “regular” disponibilidad de agua.

Tanques de agua en la zona del Siete Sur, en Managua. Un estudio del Centro Humboldt reporta que el 35.7% de la población nicaragüense, distribuida en el 75.6% del territorio nacional, tiene “regular” disponibilidad de agua.

 Ruth Selma Herrera, Presidenta Ejecutiva de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, en el período 2007-2009, señaló que la disminución de la disponibilidad de agua en la capital es provocada por el mal estado de las redes de distribución y por el acelerado crecimiento de la población.

“Por un lado, tenés que la demanda es más alta que la oferta, y, por otro, el mal estado de la infraestructura y un deficiente mantenimiento”, dijo Herrera, quien aseguró que en un fin de semana en Managua se pueden acumular hasta 200 fugas.

Disponibilidad disminuida

Para ella, ambas situaciones son graves, pero destaca que el problema se ha acentuado en los últimos tres años por “decisiones populistas”, es decir, que ante el establecimiento de nuevos barrios, las autoridades no han creado nuevos pozos, sino que han agregado las nuevas conexiones domiciliares a pozos que ya estaban abasteciendo a cierto número de barrios.

“Por ejemplo, a todas las familias damnificadas por las inundaciones de 2010 y de 2011 las asentaron entre Tipitapa y Sabana Grande, y para darles agua potable le quitaron dos pozos al campo de 10 o de 12 pozos de Sabana Grande. Entonces, sin esos dos pozos que tienen un caudal de unos mil galones por minuto, esa red pierde presión, y ahora no le llega el agua a Santa Rosa, a Bello Horizonte, a Don Bosco y a los barrios que están detrás de Ciudad Jardín”, puntualizó.

“Lo que hay que hacer es invertir en más pozos y reorganizar la red de distribución, de manera que se pierda menos agua”, aseveró la exfuncionaria, quien dijo que al final de su administración, el 30% de la población de Managua recibía agua las 24 horas, el 40%, ocho horas, y el restante 30%, cuatro horas durante el día o la madrugada.

Faltan sistemas de redistribución

Herrera explicó que otro factor que disminuye la disponibilidad de agua para los capitalinos es que no existen suficientes tanques y estaciones de rebombeo para garantizar el flujo de agua en las zonas más altas de la ciudad.

Los tanques, dijo, sirven para nivelar la presión del agua en las redes de distribución, con el fin de que el vital líquido llegue equitativamente tanto a zonas bajas como a zonas altas.

“En Bello Horizonte, a la orilla de la Carretera Norte, puede haber agua, pero en el sector de la iglesia Pío X, que ya queda en alto, no hay agua hasta que se cierra el consumo de los barrios que están en la zona baja, y eso tiene que ver con que no hay suficientes tanques en esa zona”, ejemplificó.

Respecto a las estaciones de rebombeo, apuntó que estas consisten en tanques y bombas que van almacenando agua para hacer que esta llegue a zonas muy elevadas.

“Por ejemplo, de Asososca se lleva el agua hasta Serranías (kilómetro 12 de Carretera Sur), entonces hay cuatro estaciones de rebombeo en ese trayecto”, graficó Herrera.

Agregó que la vida útil del 50% de las 14 principales estaciones de rebombeo en Managua ya está agotada, y que el precio de las bombas y motores que necesitan oscila entre los US$20,000 y los US$60,000.

Urbanizadoras ayudan

El vicepresidente de la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua, Cadur, Alberto Atha, afirmó que el 90% de las urbanizaciones que se han construido en Managua han hecho sus propios pozos, y en la mayoría de los casos con mayor capacidad de la requerida, con el fin de alimentar las redes de distribución aledañas.

“Por ejemplo, en Valle Santa Rosa, ubicado en Ciudad Sandino, se requería un pozo de 300 galones por minuto, y se construyó uno de 700 galones por minutos, y ese excedente Enacal lo usa para fortalecer el servicio a los sectores aledaños”, aseguró.

“El 100% de las urbanizaciones legales han contribuido a mejorar la distribución de agua en las redes de Enacal, ya sea porque han construido pozos de mayor capacidad o a través del pago del servicio”, añadió.

Atha estimó que en Managua las urbanizaciones crecen por el orden de las 3,000 casas al año, y que la mayoría están en Carretera Nueva a León, seguida de Carretera a Masaya y Carretera Norte.

Solo en Carretera Nueva a León, entre los kilómetros 8 y 20, existen 13 proyectos urbanísticos que concentran 12,879 viviendas construidas en tres años, señalan fuentes del sector.

Cobertura

Hasta 2012 había una cobertura del 85% en las zonas urbanas a nivel nacional, pero en Managua, de acuerdo con declaraciones brindadas a inicios de 2013 por el actual presidente de Enacal, Erving Barreda, la cobertura es del 70%.

Problema contradictorio

El problema de acceso a agua en Nicaragua resulta contradictorio, si se toma en cuenta que, según cálculos del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos en Nicaragua, CIRA, cada nicaragüense tiene una cuota anual de 38,000 metros cúbicos de agua, lo que significa 106,000 litros o 531 barriles de agua por persona cada día.

“Existe una crisis de agua porque no tenemos la infraestructura para acceder a ella”, sostuvo el director del CIRA, Salvador Montenegro, para quien esa falta de acceso al vital líquido no solo impide su aprovechamiento en los hogares, sino en las actividades agropecuarias y turísticas.

En tanto, el Mapeo de riesgos, procesos, políticas públicas, y actores asociados al cambio climático en Nicaragua, elaborado con información del Marena por el Centro Humboldt, refleja que el 50.7% de la población nicaragüense, distribuida en el 13.2% del territorio nacional, tiene “buena” disponibilidad de agua, tanto en cantidad como en calidad.

Mientras que el 35.7% de la población nicaragüense, distribuida en el 75.6% del territorio nacional, tiene “regular” disponibilidad, y el 10.2% de la población nicaragüense, distribuida en el 9.1% del territorio nacional, tiene “mala” disponibilidad.

El Nuevo Diario