En busca de agua segura en las alturas andinas

Una tecnología milenaria como la alfarería puede ayudar a solucionar los problemas de acceso a agua potable en los Andes ecuatorianos. Se usan filtros de cerámica.

 

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Viven en el país con más ríos por kilómetro cuadrado del planeta, pero tienen problemas para acceder al agua. A más de 3.000 metros de altura, muchas comunidades rurales de los Andes ecuatorianos luchan a diario para regar sus campos y dar de beber agua limpia a sus hijos. En la comunidad de Gusniag, 54 familias han conseguido llevar el líquido vital desde una vertiente subterránea hasta sus casas. Mediante tuberías y depósitos instalados por los propios habitantes, esta pequeña aldea ha sido capaz de acceder por sí misma al agua, que procede del glaciar del volcán Chimborazo, el más alto del mundo medido desde el centro de la tierra. A pesar de la hazaña, todavía queda un importante escollo por rebasar: la purificación del agua. Ahí es donde entran los filtros de cerámica, unos sencillos recipientes con forma de maceta capaces de eliminar las bacterias que originan enfermedades como la diarrea,la segunda causa de mortalidad infantil en el mundo.

Inventados en Guatemala en los años ochenta, los filtros de barro han ayudado a potabilizar el agua en países tan distintos como Camboya o Ghana. El secreto está en la porosidad de la pieza, que se consigue al mezclar la arcilla con materia orgánica como cáscara de arroz o granos de café antes de la cocción. Al pasar el agua a través de ellos, los filtros retienen bacterias y parásitos, purificando así el recurso hídrico a una escala familiar. No obstante, hasta ahora estos filtros no eran capaces de eliminar los organismos más pequeños: los virus. Pero ese obstáculo está a punto de superarse gracias a la unión de conocimientos de un alfarero gerundense y una bióloga barcelonesa.

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