El agua no debe ser una mercancía

Cerca de 900 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a una fuente de agua limpia y segura, según señala el economista argentino y asesor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Bernardo Kliksberg, quien advierte, además, que en América Latina la población que no tiene acceso a este líquido fundamental para la vida llega a 60 millones.

 

sustentabilidadBernardo Kliksberg (Fuente: Cecilia Escudero).

 

Cerca de 900 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a una fuente de agua limpia y segura, según señala el economista argentino y asesor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Bernardo Kliksberg, quien advierte, además, que en América Latina la población que no tiene acceso a este líquido fundamental para la vida llega a 60 millones.

Este último dato confirma que vivimos en una de las regiones más desiguales del mundo, ya que América Latina tiene un importante reservorio de agua dulce del planeta, estimado en la tercera parte de lo disponible a nivel global, por lo que no es correcto hablar de escasez del líquido elemento, sino más bien de falta de decisiones políticas para garantizar que el agua llegue a toda la población y, de manera especial, a las familias de menores recursos.

En el fondo, a nivel mundial, la discusión por el problema del agua es abordado desde diferentes puntos de vista: por un lado está la concepción neoliberal que considera que el agua es una mercancía más, es decir que la provisión del servicio debe estar sujeta a las leyes del mercado y con la mínima intervención de los Estados en la comercialización del producto; por otro lado, están quienes plantean que en realidad el acceso al agua potable es un derecho humano y, por lo tanto, los Estados deben garantizar que llegue a toda la población.

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