El agua, ¿factor de desarrollo o pobreza?

El recurso hídrico –el agua– es el elemento vital para la supervivencia de un ecosistema, pero también puede llegar a convertirse en el elemento vector de un cataclismo

El desarrollo tiene un comportamiento multifactorial y se instituye como un fenómeno complejo y dinámico. Para conseguirlo y que perdure en el tiempo y espacio se debe preservar el patrimonio natural y así brindar las condiciones a la población de vivir en armonía con el ambiente y en equilibrio con la satisfacción de sus necesidades y servicios.

Sin embargo, el desarrollo se ha generado de la interacción entre los sistemas social y ambiental, donde la dinámica socioeconómica genera perturbaciones en la eficiencia de uso de la energía, los flujos de materiales y el aprovechamiento de los recursos naturales, produciendo cambios en los patrones y procesos de los ecosistemas, patrones socioculturales que se perpetúan generación tras generación por el sistema social en el que están insertos. Estos patrones socioculturales han perdido el sentido de responsabilidad ambiental y han olvidado que el agua es el factor fundamental del desarrollo, es un recurso que puede agotarse.

El agua como elemento vital para la preservación de los ecosistemas y biodiversidad es indispensable para el asentamiento humano y de su cultura, es detonante del desarrollo económico y es el primordial insumo para el suministro de alimentos. Pero también puede ser el factor de pobreza, inequidad y desigualdad, pues la falta de este recurso o el deterioro de su calidad está asociado a con la pérdida de bienestar social, pérdida de productividad, mala la calidad de los alimentos, riesgo de enfermedades, pérdida de valor de la producción y de la propiedad, altos índices de migración de la población, entre otras.

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