Cinco kilómetros de sed

En el medio rural de Burkina Faso, en donde vive el 85% de la población del país, el acceso al agua potable es una odisea. Solo algunos poblados tienen un pozo dotado con una bomba manual de extracción de agua.

 

La odisea del agua / elpais.com Foto: Lídia Larrosa

La odisea del agua / elpais.com Foto: Lídia Larrosa

El resto son pozos abiertos, en donde mujeres y niños sumergen recipientes, tantos como permita la abertura del pozo, atados con una cuerda, para minimizar las colas. A las variables condiciones higiénicas de los recipientes, hechos en su mayoría con neumáticos reciclados hay que sumar, polvo, hojarasca, y todo aquello que el viento deposita en el pozo. De vez en cuando, los pozos se contaminan incluso por algún animal muerto.

Uno de cada tres burkineses recorre diariamente un mínimo de cinco kilómetros para abastecerse de agua. Mujeres y niños se ponen en marcha antes de la salida del sol, hipotecando estos últimos su alfabetización a cambio de ayudar en estas y otras labores domésticas. Aunque la tasa de escolarización ha aumentado mucho en los últimos años, aún hay alrededor de un 40% de niños sin escolarizar, según datos de Unicef.

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