Cambio climático es una amenaza para las reservas de agua en Lima

Futuro incierto. Sistema de agua potable es vulnerable a eventos naturales y no cubre toda la demanda. Es urgente combatir el uso indiscriminado del recurso. Sedapal alista medidas y propuestas alternativas para enfrentar déficit

“Tanta agua y no podemos usar ni un poquito”, bromea Alejandro Castro mientras mira el mar desde su casa de madera. La vista de la playa La Hondable, más que un privilegio, es el recordatorio de una preocupación cotidiana.

Frente a su puerta tiene un tanque de polietileno de mil litros, que ha colocado sobre llantas para ganar “caída”.

De ese modo, como hacen las 30 mil familias que viven en esta zona de Santa Rosa, el líquido fluye hasta el lavadero y simula una conexión convencional de agua potable.

Llenar un tanque de esa capacidad, que dura de tres a cuatro días y que sirve para cocinar, lavar y limpiar, cuesta unos S/ 20 en temporadas regulares. Sin embargo, durante el verano, por efectos de El Niño costero, los aguateros elevaron la tarifa hasta S/ 40.

Las consecuencias del fenómeno también se notaron en los distritos que tienen saneamiento básico, donde el servicio de agua potable se interrumpió por varias horas.

Tres meses después de la emergencia, mientras el país enfrenta un proceso de reconstrucción, es claro que las lecciones son muchas y su aplicación es urgente.

“En Lima no comprendemos que el agua que consumimos la traemos desde Pasco, Junín o la sierra limeña. El proceso es difícil, duro y recontra caro. Y todo se vuelve más complejo con el cambio climático”, reclama Rudecindo Vega Carreazo, presidente de directorio de Sedapal.

Para el funcionario, el reto de la ciudad ya no solo es ampliar la cobertura y mejorar el servicio, sino “pensar cómo garantizar el agua para más de 10 millones de personas que viven en un desierto”.

La empresa asegura que recién en agosto podría presentar un “plan integral” de adaptación a las nuevas condiciones climático.

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