Argentina.- En Mendoza detectan contaminación en el agua subterránea

Desde Irrigación advierten que hay sobreexplotación de las napas y contaminación por actividad humana. Crean una nueva Dirección y aumentan la tarifa.

 

 

50a5909649cfc_565_319!Es el almacén de agua de Mendoza y está en problemas: debido a años de abandono y descontrol, los acuíferos subterráneos de la provincia están en riesgo por la contaminación y la sobreexplotación. Así lo indican estudios del INA que tomaron como base desde el Departamento General de Irrigación.

La base del problema es que las concesiones de agua subterránea se otorgaron por décadas sin ningún criterio técnico. A ello se le suma la contaminación producida por la actividad humana. En algunas zonas de la provincia la primera “” ya es inutilizable por la contaminación, situación que es irreversible. Por eso apuestan a estudiar la situación a fondo para encarar un plan de remediación de los pozos abiertos y hacer un uso equilibrado de ese recurso. “Durante 40 años no hubo una gestión particular sobre las aguas subterráneas. No podemos meter la cabeza, porque nos quedamos sin acuíferos”, asegura Mario Salomón, secretario de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación.

La zona más complicada es la cuenca norte, que abarca el área de influencia del Río Mendoza y el Tunuyán inferior. En la zona del Río Mendoza. Para tener una idea, el 61% de los cultivos dependen del agua subterránea: el 26% sólo usa esa fuente para regar y otro 35% usa los pozos para compensar la falta de agua superficial. En esa zona hay 8 mil perforaciones activas. “El fuerte incremento en la demanda de agua subterránea por el aumento de la superficie cultivada a raíz de nuevos emprendimientos agrícolas que se desarrollan principalmente en el área de acuífero libre ubicada en el sector occidental del Valle, requiere seleccionar un plan adecuado de aprovechamiento que asegure una explotación equilibrada a largo plazo”, indican desde Irrigación.

En la zona Centro (cuenca del Tunuyán superior) el 63% depende del agua subterránea. En ese caso no  hay problemas de calidad de agua. Pero advierten que  al no haber un plan de gestión  hubo una explosión en la demanda de agua subterránea. “Son grandes usuarios y hay mucha concentración. Hay, por ejemplo, 140 pedidos de perforación”, explican. Se trata de una zona de amplio desarrollo de inversiones vitivinícolas, pero sobre la que hace falta más control. “Muchos de ellos no se ajustan a un uso sustentable del acuífero. Se otorgaban permisos en una zona de surgencia, como en una de recarga del acuífero. El riesgo es que se afecta a los que están aguas abajo”, aseguran los especialistas de Irrigación

La contaminación

Los orígenes de la contaminación del agua subterránea son diversos, pero todos tienen que ver con la actividad humana. Dos de los más importantes son la sobreexplotación y las perforaciones abandonadas.

La salinización de los acuíferos es un problema grave porque inutiliza ese recurso para el uso agrícola y también para el consumo. Pero no es el único. “El primer nivel presenta contaminación por nitritos y nitratos. Eso es exclusivamente por la actividad humana”, dice el ingeniero Juan Andrés Pina, director de Gestión Hídrica.  “Hay una excesiva carga orgánica, falta de cloacas. También influyen en esa contaminación el uso de fertilizantes y agroquímicos y los basurales a cielo abierto, que están en zonas de acuífero libre. Lo que se contamina ahí, pasa derecho al todos los niveles y aguas abajo”, explica Salomón. El primer nivel del acuífero en la cuenca norte es irreversible, genera un riesgo para la salud de las personas que se abastecen de él y aumenta los niveles de contaminación del segundo acuífero.

Según el estudio del INA que usan de marco desde Irrigación, el 58% de las muestras tomadas superaron el nivel permitido de nitritos. Ese dato “hace que el uso extractivo de esta porción de la cuenca peligrosa para la salud humana  básicamente, porque este ión no sólo produce afectaciones tóxicas sino porque también es inductor cancerígeno”, explican. Algunos de los pozos de donde se tomaron las muestras contaminadas son usadas para consumo humano. “Debe considerarse que se registra un destino de uso para consumo humano correspondiente al  46,51% del muestreo”, detallan.

Sin embargo, desde Irrigación aclaran que hacen falta estudios más profundos y sistemáticos. “Hoy no tenemos los estudios actualizados porque no se han hecho. Podemos decir que no hubo una política constante en la medición de la calidad. Hay informes parciales, pero Irrigación no tuvo una gestión sobre el tema”, aseguran.

Cambios y aumento de tarifa

En Irrigación aseguran que la situación hay que abordarla de manera urgente. Para ello crearon la Dirección de aguas subterráneas, pues hasta ahora sólo existía una oficina marginal que se dedicaba al tema.

El segundo paso es más antipático para los productores, pues aumentaron fuertemente las tarifas de las concesiones de agua subterráneas. Durante el 2012 el canon máximo que se pagaba era de 800 pesos por pozo, sin importar la cantidad de agua que se consumiera. Eso es lo que pagaban todas las grandes empresas vitivinícolas que usan agua subterránea. Ahora la tarifa máxima es de 5 mil pesos anuales por ese derecho.

La excepción son los productores que están en los programas de agricultura familiar, que tendrán un descuento del 50% y los pozos. La promesa del DGI es que el 50% de lo recaudado será destinado a un fondo para la preservación y el estudio de los acuíferos, así como el cegado de las perforaciones antiguas.

En ese sentido hay otro dato alarmante: se calcula que hay cerca de 10 mil perforaciones en desuso que están abiertas y sin el tratamiento adecuado para evitar que se contaminen. Para tener una idea de lo que implica, desde el año 1901 se han cegado 2339 pozos. “A ese ritmo podemos esperar unos 500 años para terminar el trabajo”, ironizan.

En medio de la crisis hídrica, situación que lleva tres temporadas, aseguran que hay que prestarle atención al tema, pues el agua subterránea compensa la falta de agua superficial. Así, indican, los estudios indican que cuando se dan situaciones de crisis como la actual, los acuíferos bajan por el aumento del consumo.

Fuente: MDZ