Agua y energía: ¿Bien básico o de lujo?

Desde que fue declarado en 1992 por las Naciones Unidas, el 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, aunque este año se llevarán a cabo los principales eventos un día antes, por caer en sábado. El objetivo es captar la atención global de todo el planeta sobre la importancia del agua y promover acciones que mejoren la gestión sostenible de nuestros recursos hídricos.

 

dia-agua-2014-logoAgua y energía: ¿Bien básico o de lujo?

 

Desde que fue declarado en 1992 por las Naciones Unidas, el 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, aunque este año se llevarán a cabo los principales eventos un día antes, por caer en sábado. El objetivo es captar la atención global de todo el planeta sobre la importancia del agua y promover acciones que mejoren la gestión sostenible de nuestros recursos hídricos. El Día Mundial del Agua 2014 gira en torno a la relación entre el agua y la energía, dos elementos fundamentales en la vida diaria que se relacionan entre sí.

Para los que tenemos la suerte de vivir en países del llamado primer mundo, el disponer de agua corriente y potable no supone un problema. Sin embargo, al enfrentarnos a situaciones de riesgo como la sequía, o derivadas de la crisis económica, nos damos cuenta de lo que supone no tener un acceso fácil al agua. Hoy en día son millones las personas en todo el mundo que viven a diario esa situación, y por eso me parece importante concienciar sobre este problema, y recordar que el agua es un bien muy valioso y escaso, que todos debemos cuidar.

Supongo que casi todos hemos vivido alguna vez la experiencia de sufrir cortes de agua, por distintos motivos. Como murciana, he crecido viviendo épocas graves de sequía, y en la casa de campo de mi familia hemos pasado jornadas enteras sin tener agua corriente. Estamos tan habituados a poder beber agua en cualquier momento, o a que al abrir el grifo salga agua limpia, que no solemos pensar en lo duro que es vivir sin tener acceso a algo tan básico, pero que para muchos es realmente un lujo.

El agua está presente en prácticamente todas las actividades de la vida diaria. Pensemos sólo en la cocina: necesitamos agua para vivir, usamos agua para cocinar, lavar los alimentos, limpiar los utensilios, y también como ingrediente habitual. Y sin agua no tendríamos verduras, frutas o carne, pues es otro elemento fundamental en la agricultura y ganadería. Incluso la encontramos en los alimentos procesados y multitud de bebidas de todo tipo.

Según fuentes de la ONU, un 70% del agua dulce mundial se dedica a agricultura, llegando hasta casi el 90% en el caso concreto de algunos países. Una persona, de media, ingiere al día entre 2 y 4 litros de agua, y entre 2000 y 5000 litros virtuales derivados de los alimentos que toma. La producción de una sola manzana requiere unos 70 litros de agua, y un filete de vacuno, hasta más de 2000 litros. Con el rápido aumento de la población, la demanda de agua irá aumentando haciendo cada vez más necesario un manejo sostenible y consciente de nuestros recursos hídricos.

Además, como bien nos recuerdan desde la organización del Día Mundial del Agua, es necesaria para producir casi todas las formas de energía. Derrochar agua es derrochar energía, y ambas son básicas en el desarrollo económico y para luchar contra la pobreza. Existen muchas desigualdades que afectan a millones de personas, en países conflictivos, barrios marginales de grandes ciudades o en zonas rurales empobrecidas. Mientras en muchos lugares derrochamos el agua y la energía, millones de personas no tienen acceso a agua potable.

Me parece importante que se celebren eventos como el Día Mundial del Agua para concienciar sobre este tipo de problemas, pero sobre todo porque parece que sí se llevan a cabo iniciativas y acciones reales que apuestan por luchar contra las desigualdades y por un uso más sostenible de nuestros recursos. Intentad cocinar y alimentaros un día entero sin usar el agua corriente o comprada, ¿difícil, verdad? Todos podemos colaborar en la sostenibilidad del planeta con un uso responsable y consciente del agua y de la energía.

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