Agua que viene del sol

El proyecto Electrificación Rural para el Desarrollo Económico de Chad (ERDET) ha sido impulsado por la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y está financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), creado en 1990 para hacer frente a los problemas ambientales globales y el Ministerio de Energía y Petróleo de Chad.

1437045089_784073_1437045210_noticia_grandeUnas niñas extraen agua con una bomba. / TTA

La idea es instalar cinco micro redes piloto en cinco pueblos de este país que no se pueden conectar a la red eléctrica nacional debido a su aislamiento pero, sobre todo, pretende impulsar las energías renovables en este país africano a través del fomento de las actividades productivas, desarrollando el marco legal que permita la instalación, distribución y comercialización energética en las zonas rurales, y reforzando las capacidades políticas e institucionales para la promoción de las energías renovables.

1437045089_784073_1437045719_sumario_grandeDe los cinco pueblos seleccionados, Mombou es el más alejado de todos. Allí, en pleno desierto del Kanem, unas 500 personas sobreviven en un entorno difícil gracias a los hombres que marchan hasta la capital para comerciar. Sin embargo, en la época de lluvias, muchos regresan para cultivar sus pequeños huertos. En total, 133 usuarios de este pueblo se han conectado a esta micro red, de los que dos se destinan a bombas que sacan agua del subsuelo y que se utiliza precisamente en esos cultivos, lo que permite que las mujeres se puedan dedicar a la agricultura todo el año y contribuye a enriquecer su dieta y, por tanto, mejorar la seguridad alimentaria con cebollas, pepinos, zanahorias, tomates, lechugas o calabazas.

Es el milagro del agua en una región golpeada por la emergencia alimentaria debido a la sequía

“Cuando pusimos en marcha las bombas alimentadas por energía solar los dueños de los campos de cultivo no se podían creer la cantidad de agua que obtenían. Nos preguntan cómo pueden mejorar sus métodos de riego para sacar más rendimiento a sus campos y a este agua que obtienen ahora de una manera más estable, pagando mucho menos y sin el ruido de fondo de un generador”, comenta Pablo Muñoz, ingeniero responsable del proyecto. Es el milagro del agua en una región golpeada por la emergencia alimentaria debido a la sequía y a los problemas de seguridad relacionados con la presencia de Boko Haram en el Lago Chad, que está perjudicando de manera notable al comercio interregional.

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