Agua: bienestar humano y calidad ambiental

El nivel de vida y el bienestar social, junto a la calidad ambiental, condicionan la calidad de vida. La calidad del agua hoy en día es de vital importancia para la salud humana, producción de alimentos, desarrollo de las actividades económicas y para el buen funcionamiento de los ecosistemas. Es, por tanto, un factor esencial en la vida humana que condiciona desigualdades en todo el mundo, como la pobreza o riqueza de un país. Asegurar que tanto personas como ecosistemas dispongan de un agua de calidad se ha convertido en uno de los grandes retos en la actualidad.

 

1La vida “secreta” del agua potable en el mundo / ArteZas producciones

 

La evolución del ser humano, en cuanto a demanda de calidad de vida que satisfacen bienes y servicios ecológicos, ha ocasionado el deterioro y la disminución de este recurso tan preciado. El crecimiento demográfico, la contaminación industrial y agrícola, la contaminación de recursos básicos, el deterioro de los procesos ecológicos y el cambio climático son las principales preocupaciones a nivel mundial. La incertidumbre de las consecuencias futuras y la debilidad de las instituciones suponen un gran riesgo a la hora de abordar esta problemática ambiental y humana.
No hay más que ver la rápida degradación provocada por la contaminación y sobreexplotación sobre los servicios ecosistémicos en los últimos 50 años, para abandonar la competición con el entorno natural e intentar equilibrar las necesidades de ambos bandos, promoviendo un uso racional y sostenible de los recursos hídricos.

 

EL AGUA DULCE COMO RECURSO FINITO
Si toda el agua del planeta estuviera contenida en un balde, el agua potable cabría en apenas una cucharilla de té. El agua dulce constituye un recurso finito que, además, no se distribuye equitativamente según la demografía de cada población. Su disponibilidad para satisfacer las necesidades básicas humanas se ha convertido en una problemática desafiante y crítica, debido al aumento de su demanda. El desarrollo económico y el crecimiento demográfico no son las únicas presiones sobre este recurso, sino que se suma el cambio climático como gran reto en la gestión de los recursos hídricos. Según los pronósticos, las lluvias serán más cuantiosas en periodos más cortos de tiempo, mientras que se intensificarán los periodos de sequía. Obviamente, conllevará graves problemas que afectarán a la calidad del agua aumentando su contaminación (sedimentos, patógenos, plaguicidas, sales…).

Y no sólo el agotamiento de agua dulce será el problema, sino que además, en la actualidad hay un altísimo porcentaje de aguas residuales y desechos industriales que se vierten al medio natural sin un tratamiento previo que contamina los ecosistemas y el suministro de agua potable.

 

2Gráfica obtenida de E. Corcoran, et.al., (eds). ¿Agua enferma? El papel central de la gestión de aguas residuales en el desarrollo sostenible. Una evaluación de una respuesta rápida. PNUMA, UN-HABITAT, GRID-Arendal (2010)

 

Hoy, aproximadamente 2.5 millones de personas alrededor del mundo, aproximadamente la mitad del mundo en desarrollo, no tienen acceso a condiciones de saneamiento (Naciones Unidas, Objetivos de Desarrollo del Milenio, Informe 2009). Es decir, que millones de personas no pueden acceder a agua potable para beber, cocinar o asearse. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran 4.000 casos de diarrea relacionadas con la falta de acceso a agua potable; 1,7 millones de personas mueren por esta causa y, en su mayoría, niños menores de cinco años.

El medio ambiente también es sufridor de estos problemas. La modificación de hábitats de agua dulce ha generado un debilitamiento en el funcionamiento de los ecosistemas, como la pérdida de biodiversidad o la aparición de especies invasoras. La mayoría de las actividades humanas generan contaminación en el sistema natural, donde cabe destacar el vertido de nutrientes y la emisión de gases de efecto invernadero. La demanda de agua por parte del ser humano y la sobreexplotación de acuíferos han reducido la disponibilidad para los ecosistemas y las especies que albergan.

Con todo esto, es fácil ver la correlación existente entre la salud humana y la necesidad de mantener agua de calidad en el medio natural. La gestión debe proporcionar agua potable para todos, pero respetando y protegiendo el medio ambiente, así como garantizar dicho recurso para las generaciones futuras.

Y es que, de acuerdo con el americano Loren Eiseley: “Si hay magia en este planeta, está en el agua”

Es un artículo de Lucía Rodríguez para Blog del Agua.