20 millones de personas en China consumen agua contaminada por arsénico

El arsénico es uno de los metaloides que con más frecuencia se encuentran en aguas subterráneas que se usan para el consumo. La utilización de aguas contaminadas tanto para cocinar como para beber podría suponer un riesgo para la salud de casi 20 millones de personas en China. Así lo demuestra un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Santiago de Compostela y el Eawag (Suiza), en colaboración con investigadores de la Universidad Médica de China en Shenyang, publicado en la revista ‘Science’ en el que participa el investigador español Luis Rodríguez Lado.

 

1377176627_0Mapa de los niveles de concentración de arsénico en China. | USC

Desde la década de 1960 se sabe que las aguas subterráneas en ciertas provincias de China están contaminadas con arsénico. Desde entonces, la estimación del número de personas afectadas ha ido aumentando año tras año.

Para reducir el riesgo de ingerir este metaloide, esta investigación ha identificado las áreas de alto riesgo previamente desconocidas. Según señala la Universidad de Santiago de Compostela en una nota de prensa, el estudio será utilizado por las autoridades Chinas en el programa nacional de control de las aguas subterráneas. Este nuevo modelo de riesgo permitirá poner en evidencia los problemas de calidad del agua dedicada al consumo humano, con un importante ahorro de tiempo y de dinero.

Las sales inorgánicas de arsénico son inodoras e insípidas pero altamente tóxicas para los humanos. La exposición durante largos períodos, incluso a pequeñas concentraciones de arsénico, puede ocasionar trastornos graves que incluyen hiperpigmentación e hiperqueratosis cutánea, desórdenes hepáticos y renales, y varios tipos de cáncer.

Concentraciones muy por encima de lo permitido

Las concentraciones inferiores a 10 microgramos/litro se consideran seguras para la salud humana, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud como valor guía en aguas para consumo humano. en algunas áreas de China, como en Mongolia Interior, han encontrado concentraciones de hasta 1.500 microgramos/litro.

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El Mundo