Habitantes le huyen a la falta de agua en Manizales

Ella fue una de las 380 mil habitantes de la ciudad que en octubre del 2011 persiguió carrotanques, hizo fila y se bañó “con agua tirada” porque la planta Luis Gómez, que los abastecía, colapsó tras un derrumbe, y la alternativa, que era la Planta Niza, no tenía la capacidad necesaria.

 

 

IMAGEN-13158966-2Durante la crisis en Manizales, en el 2011, la Alcaldía habilitó carrotanques para repartir agua.

 

“Yo no vuelvo a recoger una gota de agua. Tengo un recuerdo muy amargo de esos días”. Esa es la respuesta de Rosa Suárez cuando le preguntan qué haría si vuelve a darse una emergencia en Manizales por falta de agua potable.

Ella fue una de las 380 mil habitantes de la ciudad que en octubre del 2011 persiguió carrotanques, hizo fila y se bañó “con agua tirada” porque la planta Luis Gómez, que los abastecía, colapsó tras un derrumbe, y la alternativa, que era la Planta Niza, no tenía la capacidad necesaria.

Quince días después, el 5 de noviembre, cuando parecía estar superada la situación, ella y sus vecinos se despertaron con “un estruendo” que les cambió la vida para siempre. A dos cuadras de su vivienda, un alud de tierra arrasó 13 casas y sepultó 48 vidas, a sus vecinos, a sus amigos de infancia.

En menos de un mes, la historia de Manizales cambió para siempre. Quedó la huella de una ciudad que fue noticia porque las personas recogían agua hasta de los cementerios, y por la tragedia del barrio Cervantes.

Hoy, a dos días de su aniversario, con demandas de familias contra la Alcaldía y Aguas de Manizales, el recuerdo de 48 personas que ya no están, una calle vacía y el musgo creciendo entre las losas que quedaron de las casas, las personas creen que, de darse una nueva emergencia, la comunidad no está preparada.

Esa es la meta que se planteó Aguas de Manizales con el Plan Blindaje, que, según el gerente de la empresa, Juan David Arango, “llevó a una reducción significativa del riesgo, a comparación con el 2011”.

Y en las obras de estabilización en el barrio Cervantes, se construyó un muro de contención sobre la calle que quedó taponada por el derrumbe.

Pero a pesar de la campaña de la empresa para recuperar la confianza de los usuarios, todavía hay un ambiente de escepticismo.

“Las cosas siempre van a fallar, por negligencia de alguien, siempre va a faltar algo para poder uno sobrevivir a estas tragedias”, comentó Mariela Henao, una de las víctimas de Cervantes, quien perdió a su sobrino y la casa donde vivió durante 57 años.

Lo mismo opina Marina Loaiza, ama de casa. “Uno no duerme cuando hay algún ruido, por el miedo, pensando que vuelve y se viene la avalancha. Y si hay otra emergencia, mejor dicho, vamos a estar en las mismas”.

Carlos Alberto López, gerente de Acuaservicios, expresó que “en ese momento, la ciudad no estaba preparada, pero hay que reconocer que Aguas y el municipio han adelantado procesos para mejorar, como los proyectos de monitoreo”.

En la recta final de la última de las 12 fases del Plan Blindaje, que la optimización de la Planta Niza para que pueda abastecer sola la demanda de agua de la ciudad (1.100 litros por segundo), y que estaría lista en el 2014, para el gerente de Aguas de Manizales, ahora el mayor reto es recuperar la confianza de los usuarios.

“Hubo pérdidas económicas, unos 10.000 millones de pesos, eso lo asumió la aseguradora, pero las vidas que se perdieron y la desconfianza que detonó la emergencia fue la mayor pérdida. Aguas debe ser más que una empresa prestadora de servicios públicos”, concluyó.

Lento proceso de reparación

Jorge Enrique Restrepo, abogado de 40 familias afectadas en el barrio Cervantes, dijo que la demanda en curso en contra del municipio y Aguas de Manizales todavía está en una fase inicial. “Se cuenta con el estudio de la Universidad Nacional, estamos a la espera de lo que decida la Fiscalía y la Superintendencia de Servicios, pero hasta el momento no hay un pronunciamiento definitivo”.

Lo mismo ocurre con la demanda grupal que en diciembre del 2012 instauraron unas 130 personas (a la que se sumaron más y se llegó al número de 200) en contra de estas dos entidades por las afectaciones que sufrieron durante la falta de agua. “Estamos esperando que se pronuncien las aseguradoras del municipio y de Aguas. Tampoco se ha establecido fecha alguna”, dijo Juan Daniel Molina, apoderado de las familias.

El Tiempo