La guerra del agua del Condado de Huelva: 30 años de espera y miles de empleos en juego

Los agricultores del entorno de Doñana llevan más de un mes acampados en la última batalla por el cultivo de fresa en la zona

Más de 30 años lleva abierta la guerra del agua en el Condado de Huelva. Una guerra que tiene como rehenes hasta 40.000 empleos y una industria que supone la el grueso de los ingresos de los hogares de la zona: la fresa y otros frutos rojos. Esta es una guerra con tres trincheras: en una, la Junta de Andalucía; en otra, el Gobierno central; en la tercera, los agricultores.

Este conflicto se remonta a los años 80, cuando los agricultores del entorno de Doñana –Moguer, Lucena del Puerto, Bonares, Almonte, Rociana del Condado-, vieron el potencial de cultivar fresa y fruto rojo. Producto de alto valor añadido, oro rojo que se producía en cantidad y calidad en la zona. Muchos arrancaron naranjos o la huerta de los abuelos y se lanzaron a este negocio. Pero tirando del agua del acuífero de Doñana, Parque Nacional, joya de la corona medioambiental de Andalucía y enclave que desde Europa miran con lupa por si resulta afectado por la mano del hombre.

Los muchos agricultores (cada vez más) que se sumaron a este cultivo, cavaron pozos –unos ilegales, otros alegales, algunos con los papeles en regla– para regar. Pero el agua de Doñana tiene un límite. Y la Unión Europea ya pegó un tirón de orejas a España por «sobreexplotación de los acuíferos que abastecen de agua del Parque […] y por el consiguiente deterioro de los hábitats y ecosistemas». Y, de hecho, mantiene abierto un expediente sancionador contra el país por esto.

Pero, volviendo atrás en el tiempo, muchos agricultores recuerdan cómo a primeros de los años 90, ya se pidió a la Junta el agua de superficie que necesitaban sus campos. «Este asunto no es nuevo, llevamos mucho reclamando. Pero los políticos solo le dan patadas para adelante al problema.Una patada, otra, otra… y creen que ya vendrá alguien que lo solucione», se queja uno de los agricultores de la zona, Antonio Tirado.

Tirado reconoce que hay problemas, pero «los agricultores somos los primeros que queremos que se arreglen. Preferimos agua de superficie, que es más barata, de más calidad y además no es ilegal».

En el término «de superficie» está la clave de todo este asunto. Hasta el año pasado, el 100% de los que cultivaban en la zona del Condado usaban agua del acuífero que nutre Doñana. Pozos. Desde el 2016, muchos pueden regar con el agua del trasvase de 4,99 hectómetros cúbicos aprobado por el Gobierno central. Tuberías. De esta forma no se afecta al acuífero del parque natural.

Leer artículo completo en ABC