Fenacore destaca la labor negociadora de Cañete

Tras conocerse su candidatura a las listas europeas, el presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, destacó la eficaz labor negociadora desarrollada por el hasta ahora ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, como titular de esta cartera, involucrándose personalmente en la defensa de la agricultura de regadío como garante de los alimentos básicos.

 

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El responsable de los regantes valoró especialmente su papel negociador ante Bruselas, siendo capaz de dar un giro de 180 grados a la Política Agraria Común (PAC) propuesta por Gobiernos anteriores, al evitar la tarifa plana como fórmula de distribución de las ayudas. “El establecimiento de la misma cantidad por hectárea para todos los cultivos, sin tener en cuenta los rendimientos ni las rentas anteriores, hubiese llevado a la ruina a los agricultores”, afirmó Del Campo.

Asimismo, se refirió a Arias Cañete como el gran impulsor de la política hidrológica nacional, recordando que durante este último año se recuperó gran parte del retraso acumulado desde 2009, al conseguir con amplio consenso la aprobación de más de una docena de planes de cuenca pendientes y los de mayor complicación, como es el caso del Júcar.

Tampoco faltaron palabras de agradecimiento a la labor de intermediación realizada por Arias Cañete frente al Ministerio de Industria para intentar conseguir un escenario tarifario más justo y competitivo después que la factura eléctrica subiera más de un 90% desde 2008, lo que ha supuesto un sobrecoste de más de 310 millones de euros para la agricultura de regadío.

Según el presidente, “lamentablemente esta asignatura ha quedado pendiente pero decimos adiós a un Arias Cañete dialogante, accesible y colaborador. El nuevo ministro entrante tiene por delante el reto de adaptar los proyectos de modernización ejecutados en el Plan Nacional de Regadíos a un nuevo escenario eléctrico; ya no sólo porque con los costes energéticos actuales muchas zonas regables son inviables e imposibles de amortizar, sino porque condena también la modernización de las casi un millón de hectáreas pendientes”.

ION COMUNICACIÓN