Fenacore defiende el sistema de ayudas directas de la PAC ante la reducción de fondos por el Brexit

Hoy finaliza el plazo de consulta pública de la Comisión Europea, antesala a las negociaciones de la reforma para 2020

La salida del Reino Unido de la Unión Europea, que reducirá en 3.600 millones de euros su aportación a la Política Agraria Común (PAC), unida a las exigencias de destinar más recursos comunitarios a empleo, inmigración o seguridad ponen en jaque los fondos para la edición de 2020. A punto de comenzar las negociaciones en Bruselas para modernizar y simplificar esta política, la Federación Nacional de Regantes (FENACORE) defiende la continuidad de su sistema de ayudas directas a los agricultores, que sin este apoyo adicional estarían condenados a desaparecer, cuando son los productores de los alimentos de primera necesidad.

De esta forma, hoy 2 de mayo, al finalizar el plazo de consulta pública puesto en marcha por la Comisión Europea como antesala a las negociaciones, la Federación hace un llamamiento a las autoridades europeas por considerar que la PAC es una pieza básica en la construcción del proyecto común europeo y un instrumento indispensable para cumplir con el principal desafío al que se enfrenta la agricultura en las próximas décadas, que es producir más alimentos con menos recursos para poder abastecer a una población mundial creciente.

Y es que garantizar esta seguridad alimentaria obliga en la práctica a vender los productos agrarios a precios de hace más de 20 años aunque se produzcan con costes actuales para que estén al alcance de todos los  bolsillos. Esta circunstancia convierte las ayudas directas de la PAC en una vía para compensar esta brecha de ingresos, paliando ligeramente las condiciones de precariedad de los trabajadores del campo.

Por esta razón, Fenacore defiende la PAC como un marco imprescindible para garantizar la supervivencia de un sector estratégico que actualmente se encuentra en peligro de abandono. De ahí, que sus fondos deban contribuir a mantener el medio rural vivo, asegurando un adecuado nivel de empleo y prestando especial atención a colectivos vulnerables como las mujeres o los jóvenes, quienes actualmente no encuentran aliciente en este sector por su baja renta.

Una financiación a la altura
Por otro lado, aunque consciente de que la PAC es una política compleja, que hay que simplificar en su normativa y en sus procedimientos, la Federación respalda que debe seguir siendo un elemento clave, donde se contemple todo el abanico de modelos productivos, reconociendo especialmente la diversidad de la agricultura mediterránea, que es conocida como la huerta del mundo.

En este sentido, dada la clara vocación exportadora del sector agroalimentario, la PAC debe no sólo ser flexible para que todas las realidades se vean representadas, sino suponer un apoyo para que los agricultores puedan cumplir con los altos estándares de calidad que se les exige a los productores comunitarios en los acuerdos de libre comercio, de manera que sus productos sean competitivos en los mercados internacionales.

Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, “los agricultores deben ser los protagonistas de todas las medidas incluidas en la PAC, que tiene que contar con una financiación a la altura. Sólo así se podrá dignificar la agricultura, que es la solución para abastecer a la población, pero también es una eficaz arma para luchar contra el cambio climático y preservar el medio ambiente”.