Expertos en geofísica buscarán la grieta por la que pierde agua el Lago de La Baña

Científicos de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Geociencias —adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y a la Universidad Complutense de Madrid— han solicitado permiso al Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta para investigar la pérdida de agua que sufre el Lago de La Baña, declarado Monumento Natural en 1990. Situado cerca de la localidad del mismo nombre, en el municipio de Encinedo, este paraje de la zona más occidental de la Sierra de la Cabrera se asienta en un valle de origen glaciar, sobre un suelo de pizarra y arcilla impermeable. Se cree que una fractura de la roca podría ser la razón por la que desde hace unos años el lago se reduce de sus más de 6 hectáreas de agua a menos de una cuarta parte.

 

 

831281_1Sólo en la cabecera del lago se almacena aún agua, en un año con abundantes nevadas y lluvias. Al fondo, en el centro de la imagen, se observa una escombrera de una explotación de pizarra.

 

El trabajo de campo para el que se solicita licencia ahora —se quiere desarrollar durante este otoño— consiste en realizar una cartografía de superficie, de la que se encargará el Instituto de Geociencias, y un estudio geofísico, que desarrollará el Departamento de Geodinámica y Geofísica de la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona.

Exploración con ondas

Según explicó el miembro del Instituto de Geociencias Javier Fernández Lozano, la cartografía geológica del lago de La Baña, de la que se encargará él, permitirá localizar en superficie los lugares susceptibles de pérdidas de agua, como fallas. Posteriormente, los especialistas de la Universidad de Barcelona Juanjo Ledo Fernández y Fabián Bellmunt Traver realizarán los perfiles geofísicos, que permitirán ver si existen filtraciones en el subsuelo gracias al uso de ondas electromagnéticas. El estudio del terreno en el que se asienta el lago permitirá «ofrecer una solución» a la pérdida de agua.

Los investigadores explican en un anexo a su solicitud que se ha notado «un deterioro progresivo de la capacidad del lago para retener el agua», situación que «se agrava especialmente durante la temporada de estío». Sin embargo, la desecación del lago no parece fruto de la merma de precipitaciones o temporadas de sequía, ya que este verano ha vuelto a bajar el nivel pese a vivirse un invierno de intensas nevadas y una primavera lluviosa. La cantidad de agua a finales de este mes dista mucho de la almacenada en julio, con sólo una pequeña parte de su superficie cubierta de agua. Además, la Laguna —incluida en el monumento natural, aguas abajo del lago— se ha secado por completo. Sin embargo, el aporte de agua desde los dos arroyos que llegan al lago continúa.

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