Europa está preocupada por los planes que el Gobierno reserva a los ríos españoles

“Necesitamos su ayuda para que España cumpla sus obligaciones con la Unión Europea”. Lo ha pedido la Plataforma por la Defensa del Ebro, en boca de Susanna Abella, en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo. Las críticas al Plan Hidrológico del Ebro han llevado a este colectivo a recurrir a instancias comunitarias, como ya hizo en el año 2000 para evitar el trasvase del Ebro.

 

Una imagen de archivo del travase Tajo-Segura. /EFE

 

“Ahora no se habla de trasvase [llevar agua de un río a otro] pero sí se fijan condiciones para que haya intercambios de derechos, que es algo más retorcido”, explica Abella a este medio. Estos derechos son sobre el uso del agua para regadíos.

Su alegato no ha caído en saco roto. “La Comisión Europea comparte muchas de las preocupaciones mostradas, que son aplicables a todas las cuencas”, respondió la representante del órgano de gobierno de la institución, Lourdes Alvarellos. La claridad y contundencia de la exposición de la técnica comunitaria sorprendió tanto a los europarlamentarios españoles como a los propios activistas.

A la espera de que la Dirección de Medioambiente de la Comisión haga públicos los resultados de sus análisis sobre los planes hidrológicos del Gobierno, la UE no esconde su disconformidad con los planes presentados por el Estado español. No le convencen ni los sistemas de monitoreo y seguimiento,ni de evaluación del estado ecológico de las aguas y ni la apuesta del Ejecutivo de Mariano Rajoy por las infraestructuras hídricas. Y así lo demostró Alvarellos en el Parlamento, sin querer profundizar pero sin llevar a engaño.

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