Europa da dos años a la CHS para que el Segura sea un río que permita la vida

La Confederación Hidrográfica del Segura tendrá que mejorar el control de sus aguas en lagos, embalses y en la propia cuenca, para cumplir una exigencia que marca la Directiva 2000/60 de Unión Europea, más conocida como Directiva Marco del Agua. El objetivo que se pretende es muy sencillo de entender: que el Segura, como el resto de ríos de toda Europa, no sólo sea un cauce sin contaminación, sino que permita la vida acuática (peces, crustáneos, anfibios,…); pero eso no es fácil de lograr en el que durante décadas ha sido etiquetado como el más contaminado de España y más porque el protocolo que se tendrá que realizar desde que se elige dónde se coge una muestra hasta qué se hace cuando se descubra un vertido contaminante es complejísimo.

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La Directiva 2000/60 tiene un plazo máximo marcado para ser eficiente: antes de 2016. La transposición de esa normativa europea a la española exige el establecimiento de este programa de seguimiento y control del, dice, “estado de las masas de agua continentales superficiales en cada demarcación hidrográfica”.

El informe de Medio Ambiente es meridianamente claro en una cuestión: la directiva europea amplía “considerablemente los objetivos de calidad de los recursos hídricos introduciendo el concepto de “estado de las aguas superficiales”, determinado por el peor valor de su estado ecológico y de su estado químico”. El agua deja de estar considerada como un recurso natural y pasa a ser contemplada, dice el documento, “como un elemento funcional básico de los ecosistemas acuáticos y parte fundamental para la conservación del medio ambiente”.

El Gobierno ha licitado recientemente un contrato por casi cien mil euros (99.619,19) para que una empresa externa se encargue de esta red de control de calidad de las aguas porque, asegura en el informe justificativo de la contratación, la propia CHS no tiene capacidad para realizarlo por sus medios. De hecho, afirma en la licitación que “la realización de los trabajos que se contemplan en este pliego implican unos medios técnicos y personales que desbordan los que el área de Calidad de Aguas, Gestión Medioambiental e Hidrológica de la CHS puede dedicar a tal fin”.

La empresa aspirante tendrá que realizar los análisis con una periodicidad mensual allí donde se considere por la Confederación, pero es evidente que cuanto más cerca se esté de la desembocadura se localizarán más sedimentos tóxicos y, obviamente, menos posibilidades de vida acuática. La red de control tendrán que analizar, dice el Ministerio de Medio Ambiente, “todas las sustancias prioritarias cuyo vertido a la masa de agua se haya observado y pudiera afecta significativamente”. En cualquier caso, la CHS ya sabe dónde tiene que buscar esos vertidos simplemente por los resultados que ha obtenido de los análisis periódicos que ha realizado hasta ahora. De hecho, tiene detectados numerosos puntos de vertido de sustancias y se vigilará, principalmente, donde se haya generado “incumplimientos recientes o un número considerable detectados en los últimos años”. La CHS seguirá dirigiendo los controles a través de la Comisaría de Aguas y tras la finalización del primero año tendrá que volver a sacar a licitación este concurso.

Puntos de muestreo

El proceso que se realizará es complejo para la toma de muestras. De hecho, antes de la recogida se tendrá que elaborar un programa mensual detallado especificando los lugares y las sustancias a analizar. Debe estar previsto hasta la fecha de la toma y el consultor se convierte en una pieza básica del engranaje porque será el encargado de muestraer los puntos de control y seguimiento, la recogida de información complementaria, la conservación y transporte de las muestras y la cumplimentación de las fichas de campo. En primavera está previsto que se conozca qué empresa será la responsable de llevar a cabo este trabajo.

Fuente: Información