Siete virtudes reales de la verdadera agua de Valencia, la del grifo

Global Omnium inicia una campaña de difusión para relanzar la imagen de un agua que es de las más barata de las grandes ciudades españolas.

 

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Cada tres meses, los sábados por la mañana, en alguna de las dos salas de las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable de Global Omnium, es decir, en La Presa de Manises o en El Realón de Picassent, seis personas son convocadas por la empresa. Son los catadores. Y lo que van a catar es agua del grifo.

Políticos, vecinos, técnicos municipales, los invitados visitan las instalaciones de la planta en la que se hallen, donde se les explica cómo se llevan a cabo todas las etapas del proceso de potabilización. Igualmente se les ofrece una sesión formativa del proceso y el procedimiento del olor y el sabor del agua tratada por las diferentes plantas de la empresa antes conocida como Aguas de Valencia, así como de su red de distribución. Tras el tour se les pasa a alguna de las dos salas de catas de las estaciones, especialmente diseñadas para este cometido. Además de ser lugares tranquilos, confortables, con luz y color de paredes agradables, están libres de olores de otras dependencias. Los catadores valoran las cualidades del agua y éstas quedan definidas por parámetros como el sabor, el olor, el color, la turbidez y la temperatura.

El objetivo de estas sesiones es dar a conocer de manera objetiva los olores y los sabores de los diferentes tipos de agua que se suministran en la zona de Valencia para que permitan avanzar en el conocimiento de los sistemas actuales. Pero hay algo en estas catas que tiene mucho de campaña de imagen, porque Global Omnium está intentando mejorar la apreciación de la verdadera agua de Valencia, la del grifo; decir que no es mala. Y es que, aunque saben que tienen razón, quieren que la gente se la dé.

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