Los programas de ahorro de agua subterránea se topan con la falta de motivación

La campaña que la organización ecologista WWF con el apoyo de Coca Cola lanzó a finales del octubre desde las Tablas de Daimiel para favorecer el ahorro de agua subterránea en la provincia no está teniendo el apoyo de los agricultores que se esperaba. “Falta motivación y hay recelos y desconocimiento”, explica Alberto Fernández, el director del proyecto que va a intentar que no sea así.

 

Losprogramasdeahorro_37839_2336Presentación de las diferentes herramientas de ahorro de agua a finales de octubre en el entorno de las Tablas de Daimiel.

 

La campaña que la organización ecologista WWF con el apoyo de Coca Cola lanzó a finales del octubre desde las Tablas de Daimiel para favorecer el ahorro de agua subterránea en la provincia no está teniendo el apoyo de los agricultores que se esperaba. “Falta motivación y hay recelos y desconocimiento”, explica Alberto Fernández, el director del proyecto que en estos meses previos al inicio de la campaña de riego va a intentar que no sea así, con charlas y cursos gratuitos pendiente de fijar.

WWF pone a disposición de los regantes interesados hasta tres herramientas informáticas gratuitas Acuas, Sitar y Optiwine, que permiten ajustarse a los consumos que tienen autorizados por la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Algo bueno para el medio ambiente y tal y como ha subido la tarifa eléctrica, “tan bien muy bueno para el bolsillo”, subraya Fernández: “Regar menos significa menos horas de encendido de la bomba lo que se traduce según nuestros cálculos y siempre que se riegue según las recomendaciones oficiales, no a ojo, hasta 150 euros por hectárea al año. Este va a ser el mensaje que le vamos a dar a los regantes”.

Acuas, que permite elaborar un plan de cultivo a la medida de cada agricultor y que se implantó en 2012 como anteproyecto en Daimiel, tuvo mucho éxito en esa comarca. El problema ahora es extender la tecnología a otros puntos afectados por el acuífero 23.

“Queremos conseguir la máxima participación de los regantes en dos sentidos; por un lado que acudan a las comunidades de regantes a hacerse un plan de cultivo que les permita cumplir con los derechos, y por otro lado dotarles de un acceso más cómodo e inmediato a los sistemas oficiales de asesoramiento”, subraya Fernández.

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