La gestión pública del agua se abre paso entre trabas legales y económicas

Once ayuntamientos han recuperado la gestión del servicio desde 2010, según Agua es Vida.

 

gestion publica del agua

La recuperación de la gestión pública del agua es una tendencia en crecimiento en los últimos años. Y ha tomado un nuevo impulso con los cambios registrados en muchos consistorios en las elecciones de 2015. Según la entidad Agua es Vida, 11 Ayuntamientos catalanes han vuelto a coger las riendas del servicio desde 2010. Míriam Planas, responsable de la asociación, apunta que en los últimos años se están multiplicando los casos, “revirtiendo así poco a poco el movimiento masivo de privatización que se produjo durante la década de los 80 y 90. Ahora se está viendo que este modelo ha fracasado”. Según un estudio de la entidad, el suministro de agua a un 84% de la población lo realizan empresas privadas, básicamente Agbar o sociedades de su grupo, como Sorea.

El interés por cambiar el modelo coincide con el vencimiento de muchas concesiones, hechas a 20 o 30 años. En esta situación está Collbató (Baix Llobregat) que mañana estrenará gestión pública del agua (hasta ahora en manos de Sorea). La decisión de rescindir el contrato se tomó, resume el concejal de Medio Ambiente Jordi Serra, por “la desastrosa gestión de la empresa”. “Recibíamos muchas quejas de los ciudadanos, la compañía no respondía a nuestros requerimientos y la red estaba en muy mal estado”, abunda.

Varios estudios técnicos encargados por el Ayuntamiento revelaron que el 58% del agua que circulaba por las tuberías se perdía debido a fugas y que era necesario invertir dos millones para poner la red a punto, una cifra inasumible para un ayuntamiento pequeño. Con el asesoramiento de Agua es Vida y Congiac (asociación de ayuntamientos con gestión pública del agua) elaboraron un plan de inversiones a más largo plazo y viable económicamente para arreglar la red en 10 años.

Ripollet tiene previsto seguir la senda de Collbató en octubre, cuando vence el contrato con Sorea. Antes hará unas jornadas participativas. Terrassa decidirá antes de finales de año si opta por la gestión pública o mixta.

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