La elevada salinidad del agua y las altas temperaturas empiezan a causar la mortandad de bivalvo

Las elevadas temperaturas, que durante el pasado mes favorecieron el crecimiento del marisco e incluso el desove comienzan ahora a pasar factura y, combinadas con un largo período de sequía que ha incrementado de manera considerable la salinidad del agua de la ría, se convierten en fatales para el bivalvo.

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La inquietud va en aumento entre los productores, especialmente en el caso de Cabo de Cruz, donde empiezan a detectar una elevada mortandad entre las especies más sensibles a cualquier alteración en el equilibrio que permite su desarrollo, como es el caso de la almeja fina. La presidenta de la agrupación de productores de a pie, Charo Vázquez, manifestaba ayer: «A fina está morrendo bastante. A xapónica aguanta un pouco máis, pero ten que vir pronto unha boa sacudida de choiva e vento». Señala Charo Vázquez que hace ya unos días que detectan el problema: «A fina está enterrada, pero cando a sacas da terra está coa boca aberta e non vale para comercializar».

Otro elemento que, señala, influye negativamente es que, al no haberse registrado ningún temporal, hay una excesiva acumulación de algas, lo que propicia que el marisco muera asfixiado.
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Todas las cofradías saben que demasiados vegetales en el agua son nefastos para el bivalvo y, este verano, las campañas de limpieza se han intensificado. En Noia, por ejemplo, tienen previsto realizar una retirada de algas este viernes en A Misela y Cuncheira. El patrón mayor, Santiago Cruz, señala que desde el arranque del período estival han llevado a cabo cinco actuaciones a pie y otras tantas en barco.

También en las concesiones ribeirenses detectan una elevada concentración de sargazo que, resalta el dirigente del pósito, se retira los fines de semana.

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