El agua de la revuelta

El caudal mínimo obligatorio que debe llevar el Ebro y la puesta en marcha de nuevos regadíos, principales controversias del plan de cuenca.

 

AGUA DE LA REVUELTALa Punta del Fangar, en el delta del Ebro, una de las zonas más amenazadas por el aumento del nivel del mar y la pérdida de sedimentos /  XAVIER JUBIERRE – El Periódico

1. Un río caudaloso, pero no tanto

El Ebro es el segundo río más caudaloso de la península, con un caudal medio de 600 metros cúbicos por segundo (m3/s) a la altura de Tortosa, solo por detrás del Duero, que lleva 750 m3/s en Oporto.

2. 52 nuevos embalses y azudes en toda la cuenca

El Ebro nace en Cantabria y con posterioridad recibe los copiosos aportes de sus afluentes del Pirineo y el Sistema Ibérico, pero en líneas generales atraviesa un territorio eminentemente seco.

3. 465.000 hectáreas de riego, un 48% más

El PHE no prevé un gran aumento de la demanda urbana e industrial, pero sí considera que es necesario reservar 2.800 hectómetros cúbicos anuales adicionales, dos veces la cantidad que preveía trasvasar el viejo plan hidrológico del Gobierno de Aznar, para abastecer de agua las 465.000 nuevas hectáreas de regadío que solicitan las seis comunidades por donde pasa el río.

4. El viejo trasvase o la venta de los derechos de uso

El Ebro cuenta hoy en día con siete trasvases hacia cuencas de otros ríos, aunque solo dos transportan un volumen notable: el de Zadorra (con una media anual de 200 hm3), que abastece el área de Bilbao, y el de Tarragona (70 hm3), cuyas aguas llegan hasta el Baix Penedès.

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