Coordinación institucional y más caudal para recuperar el estuario del Guadalquivir

La organización conservacionista WWF ha apuntado que dicho cauce fluvial ha perdido el equilibrio de su dinámica natural  y corre riesgo de “colapsarse”.

 

La organización conservacionista WWF ha apuntado, con motivo del Día Mundial de los Humedales 2017 –que han comenzado a celebrar en el estuario del Guadalquivir con una visita al Paraje Natural del Brazo del Este y el río Guadaíra–, que dicho cauce fluvial, respecto al cual los científicos concluyen que su dinámica natural ha perdido el equilibrio y corre riesgo de “colapsarse”, debe contar con una mayor coordinación institucional en la gestión y con mayores cauces de agua dulce para la recuperación del mismo.

En este sentido, WWF sigue reclamando al Estado central que establezca un reflejo a nivel administrativo de la decisión comunicada a la Unesco en orden a la renuncia al proyecto de dragado de profundización del río. El portavoz de WWF en Andalucía, Juan José Carmona, explicaba a Europa Press que lo deseable es que el Gobierno central ponga fin en vía administrativa al proyecto, toda vez que “mientras éste no se cancele, vive”, de tal forma que o bien el Puerto debería proceder a una renuncia directa del mismo, “y no mantenerlo como un zombi”, o el Estado debería anular la iniciativa.

Como “plus de garantía”, Carmona apunta a la conveniencia de sacarlo de manera definitiva del Plan Hidrológico para que cualquier otra actuación futura no cuente con la cobertura “fraudulenta” de la que hasta hoy ha gozado esta intervención, que teóricamente continúa reflejada sobre el papel.

Y después, como garantía adicional y la vía “más rápida y clara”, los PGE no deben llevar partida alguna, pues “si, como en años anteriores y a pesar del compromiso con la Unesco, se destina algún tipo de partida para el mismo, sería una tomadura de pelo”.

Otras medidas clave para el estuario, a juicio de los ecologistas, serían establecer un plan de gestión sostenible de la pesca en el Guadalquivir y su entorno, que permita la recuperación de especies como la anguila o el esturión; asegurar la conectividad con el tramo medio del Guadalquivir permeabilizando las presas de Alcalá y Cantillana; frenar la erosión de las márgenes; recuperar las llanuras de inundación; y reducir los aportes de sedimentos, nutrientes y pesticidas.

Leer artículo completo en LA VANGUARDIA