80.000 empresas pendientes de una gota de agua

La accesibilidad al agua es un derecho fundamental. Se trata de un recurso necesario para infinidad de situaciones, entre ellas para el uso agrario y ganadero. Un sector que para España es fuente de riqueza y empleo.

 

tomato360Bodegón de tomates

La realidad es que actualmente el agua no está repartida equitativamente entre todos los españoles, pues mientras algunas zonas geográficas viven escasez de este recurso natural, otras tienen excedente. Un hecho que llevó a impulsar planes hidrográficos, que se han visto insuficientes para garantizar la cantidad de agua que una determinada población necesita.

Es el caso de las regiones situadas en el Sureste del país. Pos sus condiciones geográficas Almería, Murcia y Alicante no disponen de la suficiente cantidad de agua para que todos sus habitantes puedan disfrutar de ella sin restricciones. Por ello en 1933 se aprobó el trasvase Tajo-Segura, una obra hidráulica de 292 km de longitud y que permitía vertebrar las cuencas del Tajo, Guadiana, Júcar, Segura y, a través del post-trasvase, las cuencas Mediterráneas Andaluzas, con el fin de derivar los recursos excedentarios del Alto Tajo hacia estas zonas. Esta carretera del agua se hizo realidad el 31 de marzo de 1979. Desde entonces sus aguas han hecho posible que todos los habitantes de estas regiones puedan beber (el 25% es destinada al consumo doméstico), a la vez que ha posibilitado el crecimiento sostenible de su economía.

En la actualidad, gracias al trasvase, los terrenos de la cuenca del Segura aportan 2.970 millones de euros al producto interior bruto de España y las 80.000 empresas productoras generan un total de 144.000 empleos. Pero debido a la escasez de agua de los últimos años y de las luchas políticas, los agricultores no cuentan con la estabilidad que sus plantaciones necesitan. “Los empresarios y agricultores de esta zona no son valientes, son inconscientes, plantan sin saber si van a poder recoger su inversión”, denuncia José Manuel Claver, presidente del sindicato central de regantes del acueducto Tajo-Segura.

Esta temporada, de momento, ha sido solventada gracias a que el día 25 de junio se aprobó el suministro temporal de 35 hectómetros cúbicos de agua del embalse de la Pedrera. Pero a partir del 1 de octubre, día de finalización del año hidrológico actual, los regantes vuelven a quedarse oficialmente sin agua. “El problema ya no es solo la pérdida de la cosecha que ello nos generaría, sino que también nos supondrá la pérdida de mercado, y eso es mucho más difícil de recuperar”, apunta Claver.

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