ESPAÑA Muchos grifos de Barcelona no cumplirán las nuevas normas sobre plomo en 2014

Las cañerías de plomo en fincas antiguas provoca que el 8,1 % de las muestras tomadas en grifos de agua para el consumo humano por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) tengan una concentración superior al nuevo límite fijado por la normativa europea que entrará en vigor en 2014.

(lainformacion.com)

Barcelona, 31 ago.- Las cañerías de plomo en fincas antiguas provoca que el 8,1 % de las muestras tomadas en grifos de agua para el consumo humano por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) tengan una concentración superior al nuevo límite fijado por la normativa europea que entrará en vigor en 2014.

En su informe sobre la calidad sanitaria del agua, la ASPB indica que el 3,1 % de los controles realizados presentan concentraciones de este metal por encima de los 25 microgramos por litro (límite vigente desde 2003) y un porcentaje que se incrementaría al 8,1 % si se toma como límite los 10 µg/litro, que será el valor máximo fijado en Europa a partir del 1 de enero de 2014.

No obstante, estos datos no son extrapolables al conjunto de la capital porque, según han recalcado a Efe fuentes de la ASPB, las muestras fueron tomadas sobre todo en los distritos de la ciudad con mayor número de fincas antiguas (Eixample, Ciutat Vella y Gracia), en las que aún son habituales las cañerías de plomo, y en muchos casos se hicieron a petición de los propietarios, quienes sospechaban que las canalizaciones no estaban en buen estado.

A pesar de ello, los autores recogen en el informe que este porcentaje “no es menospreciable” y que refleja la importancia de este problema en la capital catalana, aunque no existe un registro sobre el número exacto de fincas que se encuentran en esta situación.

En 2011 aumentó el número de solicitudes de los propietarios de estos edificios para que la Agencia realizase un analítica gratuita de la calidad del agua de sus grifos (unas 70 peticiones, gracias en parte a una campaña de iniciada por la ASPB), aunque lejos de las cerca de 400 que la Agencia realizó de oficio.

El informe señala que la causa más frecuente de incidencias en la calidad del agua de los grifos barceloneses es la existencia de cañerías y otros elementos de plomo en las instalaciones interiores que producen una cesión al agua de este metal y generan concentraciones que superan el límite permitido (actualmente 25 µg/litro).

El informe elaborado por los servicios de vigilancia ambiental de la ASPB (con el análisis de 2.632 grifos entre 2004 y 2011) indica que la cantidad de plomo liberado de las cañerías de consumo varía en función de diversos factores (ph y dureza del agua, temperatura o recorrido de la canalización y tiempo de contacto).

Teniendo en cuenta que el plomo puede ser tóxico para la salud humana, la agencia recomienda a los dueños de estos edificios que sustituyan las cañerías de plomo por otro material.

Mientras se llevan a cabo estos cambios, los técnicos recomiendan dejar correr el agua del grifo un rato antes de beberla -para renovar el agua que haya quedado estancada- y no utilizar el agua caliente del grifo para beber ni cocinar ya que la concentración de plomo puede ser mayor.

Joan Ramon Villalbí, adjunto a la gerencia de la ASPB, subraya que no hay indicios de que se haya producido alguna intoxicación por plomo en Barcelona, “posiblemente porque a pesar de que haya instalaciones muy vetustas, el agua que bebemos aquí es un muy rica en sales y no llega a disolver en plomo”.

Sin embargo, indica Villalbí, los pediatras del norte de España, de zonas como Asturias o Galicia, hace años que tienen documentados casos de intoxicación por plomo en niños.

Otro de los aspectos que recoge el informe es la existencia de depósitos internos comunitarios, situados habitualmente en las azoteas de los edificios, que pueden provocar una alteración de la calidad sanitaria del agua a causa de la falta de limpieza y mantenimiento.

La distribución de agua en estas fincas se hace por aforamiento a través de una cañería única que posteriormente se distribuye a depósitos desde donde llega a las viviendas por cañerías individuales.

La ASPB señala que este sistema de depósitos era útil antiguamente para garantizar la disponibilidad de agua en caso de cortes de suministro, pero que ahora no sólo ha perdido su sentido sino que puede ser causante de problemas ya que la falta de limpieza, y el estancamiento de agua puede provocar el agotamiento de la concentración del desinfectante residual e incluso generar la proliferación de algunos microorganismos.

Aguas de Barcelona ha informado a Efe de que a 31 de julio pasado, las acometidas por aforamiento en el área de Barcelona eran 3.210, el 1,53 % del total, porcentaje que la empresa califica de residual, y que además va descendiendo en los últimos años. EFE