Entrevista a Manuel Romero Ortiz, Presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG)

(larazon) El dragado del Guadalquivir o la modernización de los sistemas de regadío son algunos de los frentes abiertos en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). Su presidente, Manuel Romero Ortiz, ofrece algunas claves sobre cómo afrontarlos, todo ello bajo el paraguas del Plan Hidrológico que espera que sea aprobado en breve.

 

Manuel Romero Ortiz «El dragado es necesario y haría más competitivo al Puerto de Sevilla» – Foto: Manuel Olmedo


–Recientemente se ha elevado al Consejo Nacional del Agua el nuevo Plan Hidrológico. ¿Cuáles son sus objetivos y cómo se va a concretar?

–Teníamos un plan antiguo y a partir del año 2000 entró en vigor la directiva marco del agua, que obliga a hacer unos planes hidrológicos nuevos. Esta directiva insiste en la calidad del agua y en la protección de los ecosistemas fluviales. En ese marco se lleva trabajando desde 2005 y el proceso ha culminado en la aprobación de este plan, por parte del comité de autoridades competentes. Es un proyecto más sostenible en el que prima la calidad, pero también la demanda del usuario y del regadío. El principal objetivo es incrementar la disponibilidad de agua mediante la eficiencia. También se establece una gestión íntegra bajo parámetros de sostenibilidad. El plan plantea exigencias a los usuarios y a los agricultores.

–Pese al actual contexto de crisis, ¿se ha previsto la financiación?

–En su primera parte, en 2007, era muy ambicioso y poco realista para los tiempos en los que vivimos. Se ha visto mermado en sus previsiones porque, lógicamente, nos adaptamos a la realidad que tenemos hoy y porque estos planes van a ir a la Unión Europea. Se tienen en cuenta inversiones que se van a llevar a cabo. Se prevén más de 1.700 millones de euros hasta 2015. Luego hay otro horizonte hasta 2019.

–En el comité de autoridades competentes no se trató en profundidad el tema del dragado del Guadalquivir, ¿cuál es la posición de la CHG?

–Parecía que este comité tenía que tomar la decisión del dragado, pero no fue así. Tuvo conocimiento del mismo, incluso invitamos al director técnico del Puerto de Sevilla, porque esta iniciativa se contempla en el Plan Hidrológico. Es necesario que esté en el plan, pero no es suficiente. Ese comité no es el que tiene que liderar una obra, puesto que el promotor es el Puerto. Ya conocemos el procedimientos administrativo: la declaración de impacto ambiental que dice que hay que hacer un dictamen del comité científico, dicho dictamen está hecho y asegura que, dado el estado actual del estuario, hay que trabajar para mejorarlo y entonces ya se podría hacer el dragado. Por tanto, la CHG es un actor más de este proceso. Ahora habrá que analizar cómo afecta al Coto de Doñana –depende de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Medio Ambiente–.

–Tal y como plantea el Puerto la operación en el río, ¿la considera necesaria?

–Es necesaria porque podría aumentar la capacidad de transporte del río, cosa que haría mucho más competitivo al Puerto. Es mi opinión personal. El Puerto es el que plantea el dragado. Afecta al río y, lógicamente, tendremos algo que decir, pero no somos los promotores del dragado.

–De todas formas, el Puerto está elaborando un nuevo proyecto de dragado con la intención de comenzar las obras en 2013. ¿Qué le parece?

–Cada uno en su faceta, hay que trabajar para mejorar el estuario. Para el Puerto, cuanto antes esté funcionando, antes podrá tener ese beneficio. Se ha gastado mucho dinero en la esclusa y su eficacia no está completa si no está hecho el dragado.

–Con tanta tardanza se pueden perder las ayudas de la Unión Europea…

–Esas ayudas tienen unos plazos y si no los cumples… Son muchos años ya en tomar la decisión. Deberíamos ser más eficaces en el tiempo y no alargar tanto los plazos.

–Los trabajos de las conducciones del pantano de Melonares ya están en marcha. ¿Está garantizada la continuidad de la obra con la partida incluida en los Presupuestos Generales del Estado?

–La inversión total asciende a 41,55 millones de euros, por lo que la partida consignada en los Presupuestos resulta más que suficiente. Tras la finalización de la campaña de riego comenzarán los trabajos de recrecimiento del canal del Viar, que, junto a las conducciones de Melonares, completarían las conexiones del embalse para permitir el abastecimiento a Sevilla. Esta obra va a ser financiada por la CHG, con ayuda de los fondos europeos en un 80 por ciento.

–Durante su visita a los arroceros anunció un proyecto para modernizar el riego, ¿en qué consiste?

– Se puede hacer una mejora de la infraestructura, consistente en que el agua fluya por el canal del Bajo Guadalquivir. De esta manera, se aumentaría la capacidad de este canal y se llevaría el agua dulce para regar el margen izquierdo del río y se haría posteriormente un sifón para que el agua llegara al margen derecho, que es donde se ubica la mayor parte de la tierra de cultivo. Es una obra de cerca de 150 millones de euros y se justificaría por sí sola, ya que supondría el ahorro de casi 100 hectómetros cúbicos de agua.

–La comunidad de regantes de las Marismas ha llevado ante la Fiscalía y ante la Oficina de Lucha contra el Fraude Europeo (OLAF) presuntas irregularidades en la modernización de los regadíos, dinero que venía de Europa y que gestionaba la Junta. ¿Le preocupa que Europa investigue la gestión de los fondos que ha aportado en Andalucía?

–Me preocupa que no se hagan las cosas bien. Es una responsabilidad que tiene la Junta de Andalucía. A nosotros esas ayudas no nos corresponde gestionarlas.

–¿Hay una programación para la comisión de desembalse?

–Este año, afortunadamente,  tenemos un plan para casos de emergencia y de sequía que establece un protocolo a seguir en función de los recursos disponibles en la cuenca. Cuando empezamos el verano las reservas estaban en un 70 por ciento. Nuestro plan indica que podemos regar con normalidad y garantizar el abastecimiento. A cada uno que tiene su concesión se le da su dotación, la cantidad de agua por hectárea, y ellos riegan. Esa comisión se suele convocar en mayo.

–Tras varios meses sin lluvias, y con el verano tradicionalmente seco de por medio, ¿cuál es la situación en los embalses? ¿hay motivos para la alarma?

–El abastecimiento está garantizado para tres años, con el 50 por ciento que tenemos, aunque las recientes lluvias no han llegado a los pantanos. Hay que estar tranquilos, pero tenemos que hacer lo posible por ahorrar y utilizar eficientemente el agua.

 

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