“Gestión Integral del Agua para el desarrollo Sostenible”. Un artículo de Anabel Abellán

Mañana se celebra el Día Mundial del Agua, fecha señalada por la ONU para “destacar la función esencial del agua y propiciar mejoras para la población mundial que sufre de problemas relacionados con el agua y para debatir cómo debemos gestionar los recursos hídricos en el futuro.”

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El Día Mundial del Agua fue propuesto en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo efectuada en Río de Janeiro, Brasil del 3 al 14 de junio del año 1992. Después de la cual, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 22 de diciembre de 1992 la resolución A/RES/47/193 que declaró el 22 de marzo de cada año como Día Mundial del Agua.

Cada año, la ONU propone diferentes temas de actualidad para la celebración del día mundial del agua. Este año 2015, el lema para el día mundial del agua es ‘Agua y Desarrollo Sostenible’, es decir, sobre cómo el agua enlaza con todas las áreas a considerar en la creación de un mejor futuro para la humanidad:

Alimentos, las actuales tasas de crecimiento de las demandas agrícolas sobre los recursos de agua dulce a nivel mundial son insostenibles, por lo que hay que tomar medidas para optimizar su empleo de manera que se pueda mantener la producción de víveres necesaria para el desarrollo humano.

Energía, agua y energía son socios naturales: El agua es necesaria para generar energía y la energía es necesaria para suministrar agua.

Igualdad, cada día, las mujeres gastan 200 millones de horas transportando agua, esto produce desigualdad ya que las mujeres y niñas no pueden asistir las mismas horas al colegio ni dedicar a su familia el tiempo que necesitan. Facilitando el abastecimiento a todas las poblaciones se ayuda a conseguir la igualdad de géneros.

Industria, la demanda mundial de agua para la fabricación se incrementará en un 400% desde el 2000 hasta 2050, sobre todo en las economías emergentes y los países en desarrollo. Se requerirá de la ayuda de la tecnología y la planificación inteligente del uso de agua para reducir los consumos en la industria y mejorar la calidad de las aguas residuales industriales.

Naturaleza, toda agua dulce depende en última instancia del sano y continuado funcionamiento de los ecosistemas y es bien sabido que el ciclo del agua es fundamental para lograr la gestión sostenible del agua. Hay una necesidad de cambio hacia políticas económicas ambientalmente sostenibles que tengan en cuenta la interconexión entre los sistemas ecológicos y los sociales.

Salud, a pesar de los impresionantes logros alcanzados en la última década, 748 millones personas no tienen acceso a una fuente óptima de agua potable y 2,5 billones no tienen un servicio de saneamiento. Las inversiones en servicios de agua y saneamiento tienen resultado beneficios económicos sustanciales ya que impiden enfermedades a tratar y defunciones.

Urbanización, actualmente, una de cada dos personas en el planeta viven en una ciudad. Y las ciudades del mundo están creciendo a un ritmo excepcional. Las previsiones de futuro muestran que 2.500 millones de personas se mudarán a centros urbanos en el año 2050.

Miles de kilómetros de tuberías conforman la infraestructura hidráulica de cada ciudad. Muchos sistemas de saneamiento y abastecimiento se han quedado obsoletos y numerosas ciudades (medianas y pequeñas) crecen a ritmo tan rápido que las redes de alcantarillado han quedado infradimensionadas.

Son siete las áreas a considerar por la ONU en el Desarrollo Sostenible y el Agua, y en ellas son numerosos los diferentes consumos de agua necesarios para el funcionamiento de cualquier actividad que podamos encontrar en ellas.

Para favorecer la conservación del agua, hay que la planificar todos y cada uno de sus posibles usos de una forma óptima de manera que se pueda realizar una Gestión Integral de los Recursos Hídricos. Definida por la  Asociación Global del Agua (Global Water Partnership), como “un proceso que promueve el desarrollo y gestión coordinada del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar el resultante bienestar económico y social de una forma equitativa y sin comprometer la sostenibilidad de ecosistemas vitales”.

Esta es una definición general, que llevada a nivel local, implicaría la integración entre los procesos de abastecimiento, saneamiento y el aprovechamientos de recursos como los pluviales. No olvidemos que en las ciudades desaprovechamos un recurso hídrico muy importante: la lluvia. Mejor dicho, no desaprovechamos, lo acabamos convirtiendo en un medio de contaminación de las masas de aguas adonde mandamos la escorrentía urbana.

Por tanto en una Gestión Integral del Agua Urbana además de planificar, vigilar y comprobar el buen funcionamiento de las redes de abastecimiento (no dejemos de lado el problema aún vigente de las fugas, agua captada y potabilizada que se pierde antes de llegar al usuario), se ha de contemplar la posibilidad del empleo del agua de lluvia para usos como el riego de los jardines o la limpieza viaria. No sólo por un ahorro económico, sino por un mejor aprovechamiento de un recurso al que a veces no le damos el valor que tiene, y la mejora del medio ambiente que conlleva.

Anabel Abellán García
Licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Granada.
Máster Oficial en Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente por la UPV